Para estar al frente de una Facultad hay que echarle esfuerzo y tiempo. Por eso se necesita estar preparado y, sobre todo, estar convencido de que invertir tantas horas va a merecer la pena. Es el caso de Carmen Pérez de Armiñan. Es de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Madrid desde junio de 2009. Además imparte la asignatura de Economía aplicada al Periodismo a los alumnos de 2º curso. La plena satisfacción con la que habla de la Facultad confirma su gran afecto hacia ella. La seriedad se la reserva para los temas más complicados.

– ¿Cuál es su principal labor como la figura más representativa de la Facultad?

Básicamente, que la Facultad funcione, es decir, solucionar los problemas que pueda tener un profesor, los conflictos que pueda haber entre distintos departamentos… Además de la coordinación última de los Grados, los planes de estudio y las relaciones con instituciones externas a la Facultad, como los medios de comunicación. Yo soy la cabeza visible.

– Es decir, tiene un alto grado de responsabilidad.

¡Es inmensa! Tengo la responsabilidad de que todo funcione correctamente. Además, ésta, en muchos casos, es terapéutica: si alguien tiene un problema, viene aquí y yo tengo que resolvérselo.

– Entonces, ¿qué le llevó a presentar su candidatura para Decana?

Es un puesto de mucha responsabilidad, pero es que eso me gusta. Hay que dedicarle muchas horas, pero nadie te obliga a ser candidato. Te presentas porque crees que lo haces bien, incluso mejor que otros. Es, más bien, vocación de servicio.

– Y, a esto, hay que sumarle que aún sigue dando clases.

Sí, sigo dando, pero ya pocas. De hecho, necesito que alguien comparta el grupo conmigo para no tener a los alumnos desasistidos. A ellos no les puedes tener con la incertidumbre de no saber qué pasa. Hay que tenerles bien atendidos.

– ¿Cuáles han sido los momentos más difíciles que ha tenido desde que ocupó su cargo actual?

No hay un momento concreto. En general, en este puesto hay un alto nivel de dificultad. Puedes tener algún problema con cierto grupo de alumnos o profesores, o problemas a la hora de convencer a la Facultad de las ventajas de , o enfrentamientos con el Rectorado por la reducción de presupuesto…

– En el curso 2010/2011, se implantan los nuevos Grados en la Facultad. Ya elaborados, ¿cuáles son las grandes diferencias que ve, respecto a la Licenciatura?

La principal es que Bolonia busca un mayor acercamiento entre profesor y alumno, es una enseñanza más personalizada. Eso, en grupos de 150 alumnos, como antes, es muy difícil lograrlo. Ahora, con 80 ó 90, va a resultar más sencillo, aunque seguimos estando un poco lejos de lo que sería ideal en Bolonia.

– Aún no se pueden sacar conclusiones de ese nuevo grado, pero, ¿le convence, a priori, el plan de estudios establecido para los nuevos Grados de Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas?

Al menos, todos los profesores hemos hecho muchos esfuerzos. Nos hemos pasado algunos años trabajando, incluso hicimos una Comisión de Plan de Estudios, donde estaban representados todos los directores de los departamentos y secciones de la Facultad. Como todo, podría haber salido mejor, pero resulta muy difícil conjugar todos los intereses tan diversos de personas y departamentos. Lo ventajoso es que, con Bolonia, podemos modificar alguna asignatura, en el caso de que encontremos alguna disfunción a lo largo del tiempo.

– Durante 2008 y, en gran medida, en el primer semestre de 2009, se organizaron movimientos estudiantiles contra el nuevo plan de estudios en la Facultad. ¿Qué opina de estos grupos?

Fueron movimientos minoritarios que, ni siquiera lo integraban alumnos de nuestra Facultad. Venían aquí, porque estábamos cerca del metro y porque nuestra Facultad es muy acogedora.

– Pero, ¿cree que tuvieron cierta repercusión en los estudiantes?

No tuvieron excesivo eco en el conjunto de los compañeros. Después, no ha habido demanda; ha sido muy minoritario.

– ¿Le encuentra algún inconveniente al Plan Bolonia?

Va a suponer más trabajo para el profesor y más trabajo para el alumno. Pero, a todos los que nos gusta la docencia y lo vemos como algo vocacional, nos parece más una ventaja que un inconveniente. Yo lo que sí pediría sería una mayor financiación y más medios. Por eso, el gran inconveniente, es la crisis económica en la que nos encontramos actualmente.

– ¿Qué ambiente se respira en la Facultad de Ciencias de la Información?

Es un ambiente muy agradable. Yo soy una enamorada de mi Facultad. Es excelente, igual que nuestros alumnos, que son muy buenos. Ellos siempre están interesados por todo y son muy exigentes. Y, eso es muy bueno para la Facultad. Para mí, es mi familia, mi casa. Me encanta el trato con la gente.

– Pero, a veces los inquilinos se muestran algo descontentos con la gestión. ¿Por qué se cerró Radio Complutense?

La Radio pertenecía a un Instituto que el Rectorado suprimió hace dos o tres años. Entonces, hubo un momento en el que nosotros hicimos efectivo tal supresión.

– Entonces, ¿la responsabilidad fue del Rectorado?

Era un Instituto que no cumplía la normativa de los institutos Complutense que se exigían. Desapareció ese y muchos más. En ese momento, las instalaciones y locales los adjudicó al dueño del espacio físico en el que estaban ubicados.

– Tras el cierre, ¿qué ha ocurrido con la Radio?

La hemos abierto para todos. Antes la Radio era sólo de unos pocos: ofrecían prácticas, pero encima tenías que pagarlas. Ahora, nosotros ofrecemos unas becas para participar en ella. Esto año, hemos abierto tres convocatorias. Lo mejor, es que se puede escuchar a través de la web. Lo que hemos hecho ha sido dar un servicio para que los alumnos aprendan.

– ¿Qué le gustaría que tuviera la Facultad que ahora mismo no tenga?

Durante mi mandato, querría poner en marcha, además de la radio, una televisión y un portal donde se publique todo lo que hacemos desde los distintos departamentos. También para que los alumnos cuelguen sus trabajos. El tema va bastante avanzado y espero que cuaje. Lo de la televisión es más complicado, porque necesitaríamos una cierta implicación del Rectorado.

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Colaborador de Actualidad Universitaria