UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

Los resultados de esta investigación, que constituyen una primera evidencia científica de la correlación entre la reorganización de la interacción cerebral y la mejoría cognitiva, han sido publicados hoy en la prestigiosa revista de neurología Brain

El laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional de las Politécnica y Complutense de Madrid ha realizado un estudio de las señales cerebrales en que han sufrido un traumatismo cráneo-encefálico o ictus, y han observado que el dañado sistema nervioso central, la más compleja red de procesos cognitivos del ser humano, se recupera con programas de rehabilitación neuropsicológica permitiendo, de este modo, un aumento de la potencial capacidad de recuperación del cerebro. Los resultados del trabajo se publican en el último número de Brain, revista editada por la que ocupa el segundo lugar en el Índice de Citas Científicas en la categoría de neurología clínica.

La rehabilitación neuropsicológica es una intervención terapéutica funcional cuyo principal objetivo está dirigido a aminorar el déficit cognitivo y la discapacidad que pueda ocasionar. La comunidad científica se ha hecho eco de los beneficios de estos tratamientos respaldando la hipótesis de que la plasticidad cerebral sigue un principio de reorganización de las redes cerebrales que subyacen a los procesos cognitivos.

La recuperación cognitiva de un paciente puede observarse a través de la mejora en los rendimientos neuropsicológicos y funcionales, es decir en la capacidad de memoria, de atención, percepción, habla, comportamiento, inteligencia o habilidades cotidianas. Pero hasta ahora no se habían estudiado los mecanismos cerebrales que subyacen a tal recuperación, es decir, los mecanismos de plasticidad que utiliza el cerebro para recuperarse de una lesión.

Las señales cerebrales estudiadas por estos están basadas en la magnetoencefalografía, una técnica que permite captar los campos magnéticos del cerebro en casi 150 regiones diferentes y lo hace unas 1.000 veces por segundo. La alta resolución temporal de esta técnica permite saber qué zonas del cerebro están interaccionando entre sí, lo que define la red cerebral.

Los resultados han demostrado que las lesiones cerebrales aumentan el grado de interacción de actividad lenta, y disminuye las interacciones rápidas o de alta frecuencia. Esta alteración del mapa de interacciones entre regiones del cerebro disminuye la eficacia de la red y por tanto la capacidad para llevar a cabo tareas cognitivas. Sin embargo, cuando los pacientes llevan a cabo un programa de rehabilitación neuropsicológica el grado de interacción se recupera, siendo similar al de personas que nunca han sufrido un daño cerebral. Las interacciones lentas, patológicamente incrementadas, disminuyen a medida que se produce la recuperación y las interacciones rápidas, que habían sido debilitadas, se fortalecen.

Este trabajo representa la primera evidencia científica de la correlación entre la reorganización de la interacción cerebral y la mejoría cognitiva.

Trabajo completo en: http://brain.oxfordjournals.org/