UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

La también arqueóloga del Ayuntamiento de Trinidad Gómez cree necesario concienciar a los ciudadanos de la importancia de su patrimonio

La arqueóloga del Ayuntamiento de Carmona Rocío Anglada Curado ha asegurado que “el patrimonio arqueológico andaluz no está lo suficientemente protegido, nunca lo está. Todavía sigue existiendo el expolio de , la destrucción de los mismos o bien se excavan muchas cosas que quedan enterradas y que deberían salir a la luz”. Sin embargo, admite que las cosas han mejorado considerablemente en relación a momentos históricos recientes, para lo cual pone como ejemplo el caso del yacimiento cordobés de Cercadillas: “Era un excepcional y las obras del AVE antes del 92 pasaron por encima y destruyeron el 80 por ciento del mismo. Sin embargo, ahora eso no ocurriría porque la legislación es más precisa a la hora de proteger los yacimientos y la sensibilidad social ha cambiado para bien”.

Rocío Anglada ha realizado estas declaraciones durante el transcurso del seminario ‘La arqueología municipal: Experiencias, desarrollos y problemática’, del que es coordinadora junto a la también arqueóloga Trinidad Gómez Saucedo. Dicho seminario está organizado por el Centro Olavide en Carmona en colaboración con la Delegación de Turismo y Patrimonio del Ayuntamiento de Carmona, el Museo de la Ciudad de Carmona, la y .

Según Trinidad Gómez, para proteger el patrimonio arqueológico es necesario tener una disposición presupuestaria adecuada, voluntad de hacerlo y un marco legal apropiado. “También es preciso concienciar a los ciudadanos porque, al conocer su patrimonio, lo valoran y en cierta forma lo protegen. Aparte de toda la estructura legal y policial que debe existir, la conciencia ciudadana es muy importante. De hecho, la gente, antes de hacer una obra, va a informarse en qué grado le afecta, si su zona es susceptible de tener yacimientos… Antes era impensable que una persona se preocupara por estos asuntos”, señala.

Sin embargo, Rocío Anglada aclara que hace años, la actitud de una persona a la que le tocaba excavaciones porque iba a construir en un solar de su propiedad era totalmente hostil a las mismas. “Hoy eso no sucede porque existe una madurez patrimonial ciudadana, por ejemplo en ciudades como Carmona, que alberga un patrimonio muy importante. También la gente le va viendo el filón económico a este asunto. En un sitio como Carmona que tiene un patrimonio evidente y muy rotundo, que tiene los mismos problemas de paro que cualquier otro sitio y que depende de la agricultura de secano, ve la posibilidad de vivir de otra cosa, como el patrimonio y el turismo. En Carmona, hace unos 15 años, apenas había restaurantes en el casco histórico ni hoteles. Hoy en día, las personas que trabajan en estos establecimientos viven del turismo que viene atraído por el casco monumental de Carmona”, puntualiza.
Cuando aparecen restos arqueológicos en una zona, la arqueóloga Trinidad Gómez explica que normalmente se documentan. Si son muy relevantes e importantes para el conocimiento de la evolución histórica de la ciudad se integran in situ, dentro de la construcción. En otros casos que no es necesaria dicha integración, se protegen para que no les afecte la obra, aplicándoles una serie de medidas protectoras de tal manera que el yacimiento no se destruye, adaptándose la obra a lo que hay en el sustrato arqueológico. Las piezas muebles, como las cerámicas u otros objetos sí se extraen, pero las estructuras no se mueven de su sitio. En la actualidad, toda intervención arqueológica en los municipios de nuestra comunidad sigue estando sujeta a la jurisdicción de la Junta de Andalucía.