¡Qué se puede escribir que no se haya escrito ya! Se me antoja casi imposible concentrar en negro sobre blanco toda la enorme emoción que sentimos al ganar por fin la Copa del Mundo de fútbol. Querido amigos, España ha ganado un Mundial, ¡España ha ganado un Mundial!…¡es que hay que escribirlo para creerlo! No es ésta una tribuna especializada en deportes, pero es inevitable entrar aquí y comentar como aficionado las sensaciones positivas en muchos más ámbitos que los deportivos lo que supone esta victoria.

Los españoles hemos demostrado que cuando queremos y nos lo proponemos, podemos. Amigos: podemos proponernos todo lo que queramos. Las nuevas generaciones saldrán al extranjero exportando talento sin los complejos heredados de las antiguas generaciones de cara a nuestro papel en los ámbitos internacionales. Podemos competir en cualquier mercado y hacerlo mejor que ninguno, si trabajamos todos remando en la misma dirección y como un equipo ¡Qué gran lección nos han dado los chavales del fútbol! Sin personalismos, como un equipo y no como un grupo, todos con un objetivo común, superando las adversidades y pareciendo olvidar por momentos nuestro tradicional y atávico cainismo.

También me merece especial atención lo importante que es mantenerse fiel al estilo estilo propio cuando se cree con convicción que éste es bueno. Frente a las críticas iniciales, el equipo no varió el rumbo porque sabía que su estilo era irrenunciable. Cuando todo el mundo pedía a gritos cambios en el timón (o lo que es lo mismo: los listillos de siempre proponiendo como en el Gatopardo: cambiar todo para no cambiar nada), el equipo se mantuvo constante en sus convicciones, realizando sólo cambios puntuales para flexibilizarse y adaptarse a las circunstancias. Mención especial me merece Vicente del Bosque. El seleccionador supo atraer toda la presión hacia su persona, dejando a los jugadores libres de las críticas. Es la misma estrategia que pregona y presume Mourinho, otro ganador, pero ¡qué diferencia de estilo! ¡Qué lección ha dado Vicente del Bosque! Las comparaciones a veces sí que pueden resultar odiosas…

También me resulta curiosa la presencia de Holanda como invitada de honor en esta película. Es como un guiño del destino. Un holandés, Johan Cruyff, muy antipático él, es una de las claves de esta victoria. El fútbol español nunca podrá pagarle lo que ha hecho por nosotros, cuando trajo el fútbol total del corazón mismo de Europa a nuestro país, cuando aquí vivíamos el balompié con pasión y coraje, pero sumidos en una autarquía futbolística total. Estábamos muy lejos de todos los avances en la estrategia del juego. Él trajo e implantó los avances como un colono que trae la electricidad a un pueblo aborigen. Lo mismo hizo Arsène Wenger en Inglaterra al ser el primero en traer futbolistas distintos que cambiaron la concepción del patadón y todos a correr del fútbol inglés y sembrar la semilla de la que es hoy por hoy la mejor Liga del mundo.

La idea del Barça, que ahora todo el mundo se empeña en emular, con sus éxitos y fracasos durante estos años, nació ahí y es la semilla indiscutible de esta Selección. No se puede copiar de hoy para mañana, pues es como un árbol que lleva tiempo en madurar. El fútbol total holandés cuajó por fin de nuevo con todo su esplendor en el Barcelona y, para alegría de todos, también en la Selección de fútbol. Se puede apreciar claramente en cada uno de los movimientos. Xavi Hernández e Iniesta no son normales. De hecho, son tan fuera de lo común que nos han tenido confundidos todos estos años y nos han hecho pensar que Messi era como Maradona. Y merece la pena destacar otra anécdota con un holandés de por medio, Ronald Koeman,  que se cargó literlamente a Albelda para la Eurocopa y posibilitó que el equipo jugase con otro dibujo, no con dos tanques (Senna y el propio Albelda) como medio centros, con esa post-moderna concepción del fútbol que preconaron los «Makeleles» y sus admiradores: mediocampistas destructivos que tanto les gusta a los «resultadistas», porque efectivamente, dan resultado (aunque sin mucha poesía). Pero casualmente, al variar el dibujo, se volvió al rombo del fútbol holandés de los setenta, ese fútbol de mediocampistas de verdad, que hacen eso tan sencillo sobre el papel y tan difícil en la práctica: recoger los balones de la defensa, mimarlo, moverlo y cuando aparece la oportunidad, servirlo con maestría a los delanteros para que metan gol. Y de esa serendipia vino gran parte de la culpa del triunfo de España en la Eurocopa.

Y la suerte amigos. Para conseguir el éxito es inevitable el talento (lo tenemos) y las oportunidades. Pero hay un tercer sumando fundamental: la suerte. Siempre se apela a la mala suerte cuando salen las cosas mal y nunca a la buena suerte cuando salen bien. A pesar del enorme chorro de talento, la suerte esta vez, nos ha acompañado en algunos momentos claves. Ha sido perfecto y, por una vez, se nos ha hecho justicia.

El paso de España por el Mundial ha sido un maravilloso cuento, que nos ha emocionado a todos, nos ha hecho sufrir, llorar, gritar y abrazarnos. Que nos ha echado a las calles y nos ha dado ese punto de autoestima y alegría que tanto necesitábamos. Que hace justicia al mejor y al propio deporte, que es el primer beneficiario de todo esto, ya que ahora se estudiará el juego de la Selección y se intentará imitar el modelo, volviendo a la raíces del fútbol-espectáculo. Y para colmo, este bello cuento termina con un final feliz y en los títulos de crédito…con un beso de amor. ¿Alguien da más?

Ademar de Alemcastre