UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

El profesor de la UPV/EHU Luis Ángel García ha estudiado la fundación 
de 13 empresas químicas vizcaínas y su evolución tecnológica durante el siglo XX

La fundación de la factoría La Dinamita (Galdakao, 1872) marcó un antes y un después en el devenir de la química vizcaína. Basada en la patente obtenida por Alfred Nobel cinco años atrás, se convirtió en la quinta fábrica de dinamita del mundo, y dio comienzo en el territorio a uno de sus sectores más fructíferos del siglo XX. Con este hecho como punto de partida, Luis Ángel García ha estudiado cómo y por qué se desarrolló la química en Bizkaia, su decadencia por diferentes causas y su continuidad en el futuro. Su tesis doctoral, defendida en la UPV/EHU, se titula Historia de la implantación y el desarrollo de la Química en Vizcaya.

La tesis aborda la historia de la industria química desde un punto de vista tecnológico y empresarial. García ha individualizado el estudio centrándose en 13 empresas químicas vizcaínas, y ha basado su tesis principalmente en entrevistas a sus trabajadores.

Una industria más tardía

Según se explica, la aparición del sector químico en Bizkaia fue más tardía que la de otras industrias, por lo elevado de las inversiones y porque las entidades no financiaban esa actividad fácilmente. Esto se debía a la baja demanda interna de productos químicos al comienzo de la industrialización. De hecho, se concluye que la mayoría de las fábricas químicas estudiadas se fundaron, posteriormente, a raíz de la demanda de productos químicos por parte de otros sectores productivos ya establecidos.

García indica que la localización estratégica de Bizkaia y sus infraestructuras de logística y transporte fueron decisivas para la implantación de la industria química en el territorio, junto con las gestiones de la burguesía bilbaína. Enviaron delegados a París a convencer a Nobel de que cediera su patente para la creación de la fábrica La Dinamita, así como a los inversores franceses, a los cuales atrajeron, entre otras cosas, gracias al puerto de Bilbao y la red de ferrocarriles que lo comunicaba con el resto del Estado. De hecho, al igual que otras empresas a posteriori (Maderas y Alquitranes, Metalquímica del Nervión…), La Dinamita se benefició de su localización cercana a las minas para su producción, y de las infraestructuras para cubrir demandas fuera de Bizkaia.

Auge en los 60, declive en los 70

En cuanto a la evolución de la industria química vizcaína en el siglo XX, en los años 60 se produjo una importante fase expansiva, liderada por los sectores del plástico, las fibras sintéticas, los fertilizantes y, a nivel estatal, también por el sector de cosméticos y detergentes. La crisis de los 70, sin embargo, afectó especialmente al sector químico vizcaíno (con cierres de fábricas y absorciones por parte de multinacionales), comenzando una decadencia que ha llegado hasta hoy, agravada por la respuesta social ante la contaminación medioambiental y la deslocalización industrial. Según la tesis, en 1959 había 11 empresas químicas vizcaínas entre las 50 primeras españolas, cinco en 1973 y una en 1997 (UEE, con sede administrativa en Madrid). Se apunta también que la crisis actual ha hecho mella en la industria química vizcaína, debido al freno del sector del motor, la construcción y el desplome de la venta de vehículos.

Las empresas recicladoras, actividad clave en el futuro

Como puntos positivos, la tesis afirma que esta industria tiene un alto grado de atomización en Bizkaia, y que son empresas pequeñas pero muy diversificadas en cuanto a especialización, facilitándoles la búsqueda de su propia cuota de mercado. También se recuerda que la industria química vizcaína ha reducido las emisiones de gases de efecto invernadero (20 %) y el consumo energético durante las últimas dos décadas.

De cara al futuro, García apunta a las empresas recicladoras (plásticos, neumáticos…) como herederas del liderazgo en la industria química vizcaína en el siglo XXI. Hace mención especial a la planta de tratamiento mecánico biológico que se espera inaugurar en 2012, así como a una futura planta de compostaje.

Sobre el autor

Luis Ángel García Castresana (Bilbao, 1957) es ingeniero industrial. Ha redactado la tesis bajo la dirección de la doctora Inés Pellón González, profesora del Departamento de Ingeniería Química y del Medio Ambiente de la Escuela Técnica Superior de Máquinas Navales de la UPV/EHU. Asimismo, ha presentado la tesis en el Departamento de Física Teórica e Historia de la Ciencia de la Facultad de Ciencia y Tecnología. Para realizar la tesis, ha colaborado con la Asociación Vizcaína de Empresas Químicas (AVEQ). Actualmente, García trabaja en el Departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU.