UNIVERSITAT DE VALENCIA

La ‘Cartografías Silenciadas. Espacios de ’, que organiza y produce la Universitat de València, en colaboración con el Auditorio de Galicia, en el Centre Cultural , pretende dar visibilidad a los espacios más emblemáticos de la represión franquista: campos de concentración, colonias penitenciarias militarizadas y espacios donde hubo fusilamientos masivos durante la y la posguerra. Cronológicamente abarca desde 1936-1962 y coinciden estas fechas con la apertura y cierre de estos espacios. La exposición permanecerá abierta del 28 de septiembre al 7 de noviembre.

La exposición se ha presentado esta mañana en una rueda de prensa que se ha celebrado en el Centre Cultural La Nau y que ha contado con la presencia del Josep Lluís Sirera, vicerrector de Artes, Cultura y Patrimonio de la Universitat de València; Pep Benlloch, comisario de la exposición y la fotógrafa Ana Teresa Ortega.

En su intervención, Sirera ha destacado que es “muy gratificante” presentar esta exposición que supone “una forma de compromiso y de diálogo de la Universitat con nuestra sociedad” y ha añadido que “la recuperación de la memoria y del patrimonio cultural” así como el apoyo a la fotografía han sido siempre una constante en la línea de programación del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València.

Esta exposición, comisariada por Pep Benlloch, recoge cerca de 70 fotografías de la artista y profesora Ana Teresa Ortega. Interesada “por la , en realidad por la desmemoria que ha padecido nuestro país tras la Transición”, según matiza, comenzó un exhaustivo trabajo de investigación en los archivos del ejército, el Archivo del Reino de Valencia, el del Tribunal de Cuentas y los archivos de otros organismos que custodian documentación de diversa índole sobre la Guerra Civil.

Estos lugares que se presentan en la exposición tienen hoy otros usos y casi en ninguno de ellos quedan vestigios de lo que fueron. De hecho, muchos han desaparecido y suelen carecer de placas que les hagan memoria. El proyecto esta contextualizado con documentos de archivos relativos al funcionamiento de los campos, su reglamento, normativas, planos, mapas y fotografías de los prisioneros de guerra procedente de varios archivos, entre ellos el más representativo, el Archivo General Militar de Ávila.

El detonante para acometer este proyecto, según ha puntualizado Ana Teresa Ortega, fue la lectura del libro Cautivos del investigador zaragozano Javier Rodrigo. A partir de ahí, emprendió su propia investigación. Sin duda la parte que más tiempo le ha llevado ha sido el trabajo de campo y el estudio de la represión e identificación exacta de los edificios y espacios.

En Cartografías silenciadas. Espacios de represión franquista se muestran los lugares más importantes habilitados como prisiones de todo el país, así como las instalaciones valencianas más significativas que abrieron en 1939 y sirvieron eventualmente como espacios de represión franquista.

Así, la Plaza de Toros de Valencia fue durante unos meses habilitada como campo de clasificación de prisioneros, el Convento de Santa Clara de la ciudad o la Biblioteca de San Miguel de los Reyes, lo serían como campos de concentración.

Esta exposición pretende dar visibilidad a unos espacios de represión que han sido silenciados. También aparecen, por ejemplo, el convento de La Mercé de Burriana que fue hasta 1942 la segunda cárcel más importante de Castellón y el campo de concentración de Albatera (Alicante) que fue uno de los más duros que hubo en España al final de la Guerra Civil y que en la actualidad se ha convertido en un campo de cultivo de palmeras (este espacio está reconocido con un memorial de la CNT).

“Las fotografías de Ana Teresa Ortega no pretenden ser representaciones de la realidad actual, sino que nos hablan de otro momento histórico pasado que se hace presente: a través de la memoria de una actividad oculta, de la que conocemos pocos testimonios y de la que solo nos queda la huella y el silencio”, señala Benlloch, de un proyecto que pone de relieve la vertiente documental de la imagen fotográfica y su capacidad de generar pensamiento y reflexión.

Pero junto al innegable valor de estas fotografías que asocian un pasado y un presente que hasta ahora no se había puesto en relación con tanto rigor, la exposición recoge interesante documentación de archivos militares, entre los que destaca lo prestado por el Archivo General Militar de Ávila, y que para esta exposición ha cedido, entre otros documentos de interés, las normas y reglamentos en los campos de concentración franquistas.

La fotógrafa Ana Teresa Ortega comenzó a investigar en los distintos archivos hace cinco años, tiempo en el que ha constatado que “aunque actualmente, hay documentos de la guerra civil que siguen siendo difíciles de consultar, en los últimos años estamos conociendo poco a poco la verdadera envergadura y dimensión de la represión franquista gracias a la desclasificación de los documentos de los Archivos Militares, que aunque muy desorganizada, han permitido conocer el funcionamiento y los mecanismos de éste sistema represivo”.

La exposición además está acompañada de un audiovisual de 10 minutos de duración. El audiovisual Cartografías silenciadas permite ver algunos de los espacios donde como resultado de las conocidas “sacas” en los campos de concentración, culminarían la expresión de su violencia.

Son espacios abiertos, cruces de caminos y tapias de cementerios. Muchos de estos espacios todavía callados, donde la constante presencia de flores anónimas son las únicas evocadoras de la indolencia de la historia, ya que institucionalmente tampoco hay un reconocimiento que exprese la memoria de estos lugares. Sobre las imágenes y la música de Leopoldo Amigo, una voz va nombrando los que cayeron en estos exteriores todavía hoy olvidados.

Esta exposición está integrada en la programación “Fotográfica 2010” que desarrollará en Valencia entre los meses de septiembre y diciembre.