UNIVERSIDAD DE CÁDIZ

El proyecto, ejecutado dentro del VI , cuenta con 12 grupos socios procedentes de Túnez, Egipto, Italia, Marruecos, Turquía y España

Un grupo de la Universidad de Cádiz han participado en la creación de recubrimientos de baja emisividad, que tienen la capacidad de mejorar de forma importante el rendimiento de los colectores solares. Una iniciativa, desarrollada dentro del VI Programa Marco Europeo, a través del proyecto Termisol, en la que han participado una docena de centros socios procedentes de España, Túnez, Italia, Egipto, Marruecos y Turquía y que ha estado coordinado por el centro tecnológico CIDEMCO (Guipúzcoa).

El papel de las personas expertas de la UCA se ha centrado en desarrollar la primera fase del proyecto basada en la búsqueda, caracterización, selección de materias primas, formulación y desarrollo de las obtenidas utilizando la tecnología sol gel, en la que trabaja el grupo TEP 115 “Procesado de nuevos materiales vía sol-gel”, cuyo investigador responsable es el profesor Nicolás de la Rosa-Fox.

Los sistemas térmicos que convierten la radiación solar en calor se basan fundamentalmente en colectores planos, simples y de relativo bajo costo. Dentro de su estructura, la parte crítica respecto a su rendimiento es la superficie absorbente, que debe ser selectiva y captar tanta como sea posible con el mínimo de pérdidas térmicas.

El método sol-gel, según este proyecto, parece el más adecuado cuando se trata de sustituir las pinturas convencionales que contienen metales pesados, ya que permite sintetizar nuevas pinturas con alto rendimiento fototérmico en la conversión de energía solar, a un precio competitivo con las tecnologías actuales y con la ventaja de utilizar procesos de aplicación industrial más asequibles y respetuosos con el medio ambiente; lo que evita la presencia de metales contaminantes. Asimismo, “la idea inicial consideraba la aplicación in situ de este tipo de recubrimientos, eliminando la pintura vieja y sustituyéndola por la nueva, con técnicas de aplicación convencionales”, como matiza el profesor Manuel Piñero. Es decir, con esta nueva aplicación existe la posibilidad de adaptar las instalaciones que ya estén en funcionamiento a esta técnica o crear otras nuevas con esta aplicación.

“Nuestro trabajo fue seleccionar la composición más adecuada, y controlar las propiedades ópticas para que funcionara como recubrimiento absorbente dentro del rango de frecuencias requerido”, comenta el profesor Piñero. “Tras este trabajo inicial, el resto de los socios del proyecto se encargaron de medir el rendimiento fototérmico de las nuevas pinturas, dando indicaciones de aquello que se tenía que cambiar o corregir y de este modo se fue perfilando el trabajo”, aclara el profesor Nicolás de la Rosa-Fox.

Tras todo este proceso, se construyó un prototipo a escala de laboratorio para la aplicación del recubrimiento por medio de aire comprimido, con el que se logró concluir que el sistema era viable. No obstante, “y a pesar de que estamos muy satisfechos con los resultados del proyecto, parece que ha surgido un problema planteado de la mano de los fabricantes de pinturas”. Y es que, hay ciertos contratiempos a la hora de hacer este tipo de pintura a gran escala, algo en lo que ya se está trabajando y que se espera que esté solventado en el menor tiempo posible.

El proyecto ha supuesto el desarrollo de una tecnología fácilmente aplicable y con buenas expectativas de uso en países mediterráneos. Se considera que su utilización puede ser satisfactoria para el aprovechamiento -por la adecuadas condiciones- de irradiación solar, y donde existe una creciente demanda de infraestructuras energéticas y usos especialmente en lugares aislados, áreas rurales… y cuya aplicación puede responder a las necesidades básicas de calentamiento de agua de edificios colectivos tales como hospitales u hoteles.