UNIVERSIDAD DE GRANADA

– Aunque coleccionar objetos con moderación tiene beneficios psicológicos, una experta en adicciones de la Universidad de Granada advierte de que también puede convertirse en un problema

– Muñecas de porcelana, piedras preciosas, dedales del mundo, relojes, abanicos, dinosaurios, cursos de idiomas o tanques y barcos por piezas son algunas de las colecciones que estos días inundan los quioscos

La excesiva publicidad que las editoriales dan a todo tipo de coleccionables, coincidiendo con el inicio del nuevo curso, puede provocar que las personas con tendencia a sufrir un trastorno obsesivo compulsivo desarrollen antes esta . Y es que coleccionar objetos de manera exagerada es un síntoma de este grave problema psicológico (una de cuyas variantes es el conocido como “Síndrome de Diógenes”) y de la adicción a las compras, dos enfermedades mentales que afectan, aproximadamente, al 12% de la población.
Muñecas de porcelana, piedras preciosas, dedales del mundo, relojes, abanicos, dinosaurios, cursos de idiomas o tanques y barcos por piezas son algunas de las colecciones que estos días inundan los quioscos de todo el mundo. En principio, y “siempre que esta afición se cultive de forma controlada”, coleccionar objetos es beneficioso desde un punto de vista psicológico, ya que permite desarrollar habilidades y actitudes muy positivas para el individuo, como la constancia, el orden, la paciencia o la memoria, entre otras.

Sin embargo, la profesora , del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada y experta en adicciones, advierte de que en los últimos años “se ha detectado un aumento muy importante” de casos en los que el coleccionismo exagerado ha desembocado en un trastorno obsesivo compulsivo o en una adicción a las compras.

Perfeccionismo y meticulosidad

La investigadora destaca que rasgos como una excesiva necesidad de control, el perfeccionismo o la meticulosidad y el orden “son muy frecuentes en las personas que tienen como hobby coleccionar objetos, pero también están muy relacionados con los trastornos psicológicos arriba señalados”.

López Torrecillas afirma que el coleccionismo llega a convertirse en una obsesión -y por lo tanto en un problema- “en aquellos sujetos que presentan una vulnerabilidad personal”, esto es, tienen falta de autoestima, escasas habilidades sociales y trastornos a la hora de enfrentarse a los contratiempos”. Cuando aparece este sentimiento de ineficacia personal, “el coleccionismo compulsivo les ayuda a sentirse mejor”.
La profesora de la UGR considera que “la excesiva presión y el bombardeo publicitario” que muchas editoriales ejercen en estos días a través de los medios de comunicación “puede ayudar a los sujetos con predisposición a sufrir este problema a desarrollarlo”.

Con todo, López Torrecillas señala que, como en todos los ámbitos de la vida, “el coleccionismo ejercido con control tiene numerosas ventajas desde un punto de vista psicológico”, y advierte de que es necesario “realizar más estudios en profundidad” sobre este ámbito de investigación”.