UNIVERSIDAD DE NAVARRA

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La fibrosis miocárdica presente en la miocardiopatía hipertrófica (MCH) podrá detectarse en sangre antes de que aparezcan sus complicaciones clínicas. Este es el principal hallazgo de un estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine, en el que han colaborado investigadores del (CIMA) y la Clínica Universidad de Navarra -integrados en la Red de Investigación Cardiovascular (RECAVA) del - así como de la Universidad de . Al frente del equipo español ha estado el Dr. Javier Díez, director del  del CIMA y catedrático de Medicina de la Universidad de Navarra.

La MCH es la cardíaca de causa genética más frecuente, que afecta a 1 de cada 500 personas y puede desencadenar muerte súbita, arritmias ventriculares, disfunción ventricular e . Existen dos tipos de pacientes con MCH: aquellos que presentan la mutación genética que la origina pero todavía no tienen engrosado el miocardio (enfermedad en fase preclínica); y quienes, además de la mutación, presentan engrosamiento (enfermedad en fase clínica).

La fibrosis del miocardio es una lesión característica de la MCH, que contribuye decisivamente al desarrollo de sus complicaciones clínicas. Durante mucho tiempo se ha pensado que la fibrosis se desarrollaba cuando la pared del ventrículo izquierdo ya estaba engrosada, pero estudios animales muestran que la fibrosis se produce anteriormente. Existen tratamientos antifibróticos en fase de desarrollo, que pueden prevenir la aparición de complicaciones clínicas, por lo que la detección precoz de la fibrosis miocárdica resulta fundamental.

Detectar PICP en sangre para identificar MCH y fibrosis miocárdica

“El estudio consistió en analizar diversos biomarcadores sanguíneos relacionados con la fibrosis en tres grupos de sujetos: personas sanas, pacientes con MCH en fase preclínica y pacientes con MCH en fase clínica”, explica el Dr. Díez. Los investigadores han descubierto que la concentración de uno de los biomarcadores, el llamado propéptido C-terminal del procolágeno tipo I (PICP), se encontraba anormalmente elevada en los pacientes que tenían MCH, incluso en los que todavía se hallaban en la fase preclínica.

La aplicación práctica radica en que la detección de este propéptido en sangre permitirá diagnosticar a pacientes con MCH preclínica y fibrosis miocárdica, así como evaluar la severidad de la fibrosis en los sujetos con MCH clínica. Además, el de la fibrosis mediante el PICP es más preciso que con métodos de imagen. Asimismo, permitirá individualizar la indicación de terapias antifibróticas destinadas a prevenir las complicaciones clínicas.

“Este trabajo, publicado en New England Journal of Medicine, está dirigido a mejorar el diagnóstico y el tratamiento de los enfermos y representa un claro ejemplo de investigación traslacional realizada mediante la colaboración de científicos de las Universidades de Navarra y de Harvard”, explica el Dr. Díez.