UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

En un libro, profesionales de ciencias del consideran “insuficientes” las 2-3 horas de educación física semanal de los colegios y promueven el contra la obesidad infantil.

Cerca de la mitad de los españoles no realiza ninguna (1) y tan sólo un 20% (2) lo desarrolla de acuerdo con las recomendaciones que distintos organismos han establecido en 60 minutos diarios de ejercicio de intensidad moderada a vigorosa-intensa. Esto está favoreciendo el aumento de problemas como la obesidad o la diabetes. De hecho, los pediatras llevan alertando en los últimos años sobre el incremento de las tasas de obesidad en la población infantil española, que ya es una de las más altas de Europa (3).

En este contexto, la Asociación Española de Pediatría ha promovido en colaboración con profesionales de las ciencias de la y del deporte y con el apoyo de Kelloggs España la obra “Actividad física, deporte, ejercicio y en y adolescentes” con la que pretenden, según palabras del profesor Serafín Málaga, presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), “favorecer la actividad física y lograr así el crecimiento adecuado y correcto de los jóvenes, ya que el deporte no puede ser considerado como algo accesorio sino como una parte importante del estilo de vida”.

En el trabajo ha participado la profesora de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte-INEF de la Universidad Politécnica de Madrid Marcela González-Gross, co-editora de esta obra junto a los profesores Luis Moreno, Carlos Redondo y Miguel García-Fuentes. Esta profesora de la UPM subraya que el libro “trata desde una perspectiva multidisciplinar la implicación del ejercicio físico en la salud y el desarrollo de los niños y adolescentes. Junto con la nutrición, -apunta- una parte esencial en el crecimiento del niño lo constituye la actividad física y es fundamental hacer una llamada de atención en este sentido sobre todo ante el alarmante número de niños y adolescentes inactivos. El ejercicio es una estrategia elemental en la prevención de las enfermedades y a la hora de mejorar el estado de salud”. El manual desarrollado por la AEP es el primero de estas características que se realiza en nuestro país y en el mismo han participado cerca de 50 autores.

Beneficios vs riesgos

“Hoy en día, nadie duda de las bondades del ejercicio físico. Mejora las funciones cardiovasculares, la maduración del sistema músculo-esquelético y las habilidades psicomotoras, además de aumentar la autoestima y favorecer la integración. Por el contrario, se estima que la inactividad produce más de dos millones anuales de muertes en todo el mundo, siendo una de las 10 causas globales de incapacidad y fallecimiento. En las personas que no realizan ejercicio de forma habitual se incrementa la prevalencia de hasta 25 enfermedades crónicas. Esto se está haciendo más patente en el caso de los niños y adolescentes. Un claro ejemplo lo tenemos con los datos crecientes sobre la incidencia de la obesidad y la diabetes infantil”, comenta Serafín Málaga.

La obesidad afecta, según la Encuesta Nacional de Salud (2006), al 9% de la población de entre dos y 17 años y el sobrepeso al 18%. Cada vez es más frecuente ver en la consulta niños con diabetes tipo dos, la no insulinodependiente, hasta hace unos años típica de las personas adultas. “La salud cardiovascular de los jóvenes ya está comprometida y son numerosos los estudios que alertan del riesgo de lo que esto supone en la actualidad y lo que puede representar en un futuro: la mayoría de las enfermedades cardiovasculares y crónica se empiezan a gestar desde la infancia y de hecho, uno de cada cinco adolescentes españoles se encuentra en riesgo de sufrir algún evento cardiovascular cuando sea adulto”, afirma el presidente de la AEP.

Las condiciones de vida urbana, los horarios de actividades extraescolares y, por supuesto, la televisión, los videojuegos y más recientemente Internet “están potenciando el mayor sedentarismo de los jóvenes”, puntualiza González-Gross. A ello también contribuyen las escasas horas dedicadas en los colegios a la educación física, en muchos casos una o dos horas semanales mientras que los expertos y el Parlamento Europeo recomiendan al menos tres.

Colaboración pediatría-educadores

El pediatra juega en este sentido un papel crucial como “promotor” del deporte adecuado a cada edad. “De igual forma que ya sucedido con la vacunación o con otros aspectos relativos a la nutrición, los pediatras, fundamentalmente desde los centros de atención primaria, debemos participar de forma más activa en la instauración de políticas preventivas y en la promoción de la actividad física tanto en los niños sanos como en aquellos que ya presentan problemas como el sobrepeso”, señala Serafín Málaga.

“La coordinación entre sanitarios, educadores y, por supuesto, los padres y la familia seguramente redundará en una mejor salud de la población y facilitará que este problema de salud revierta. La actividad física no sólo añade años de vida sino calidad a la misma”, matiza la profesora González-Gross.

Recomendaciones

Para González-Gross, el foco de atención son los jóvenes de edades comprendidas entre los 13 y 18 años. “Es la franja de edad donde se produce un mayor nivel de sedentarismo, siendo nuestro país uno de los que registra un mayor descenso en la práctica de actividad física”. Los profesionales en ciencias del deporte han establecido un mínimo de 60 minutos al día de actividad física en los niños y adolescentes en edad escolar, incluso en los niños activos.”Se debe acompañar de una disminución del comportamiento sedentario a un máximo de dos horas al día. De esta forma, se garantizaría una salud óptima”, explica la experta.

Las recomendaciones de ejercicio físico varían, por supuesto, en función de la edad. “No son necesarios grandes esfuerzos ni preparativos”, afirma la profesora González-Gross.

• Seis a nueve años:se hace el ejercicio necesario con tan sólo jugar en el parque a la comba o a la pelota o correr o nadar.
• Nueve a 16 años: lo ideal es que realicen varios deportes (nadar, correr, montar en bicicleta, fútbol), no sólo dedicarse a uno específico, y si puede ser fomentar el deporte en equipo con el objetivo de evitar el abandono del mismo.
Como señala la co-autora del libro, estas recomendaciones deben acompañarse de otras medidas de apoyo como que los profesores y familiares sean activos físicamente o que se proporcionen más espacios abiertos para la práctica del deporte como, por ejemplo, carriles bici.

Deporte para todos

La enfermedad tampoco debe ser excusa en los niños con patologías. “Siempre se ha considerado que el deporte no era beneficioso para los niños con distintas dolencias como cáncer, asma, anorexia.. Sin embargo, cada vez disponemos de más evidencias sobre el beneficio de la actividad física en estos jóvenes no sólo para mejorar su estado de salud sino también para integrarse y socializarse pero siempre adaptando el ejercicio a las necesidades personales de cada uno de ellos”, puntualiza González-Gross.

(1) Estudio Avena. www.estudioavena.com. Oerwieght, obesity and body fat composition in spanish adolescents (The Avena Study), 2005
(2) Encuesta Nacional de Salud, 2006
(3)Informe la Obesidad y la Economía de la Prevención, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)