UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

Estudian la carrera de armamentos coevolutiva entre el pino negro de montaña y los piquituertos del Pirineo, un proceso dinámico en el que ambas especies se adaptan la una a la otra.

El estudio se ha llevado a cabo por investigadores de la de la UPM. Sus resultados muestran que la diversidad de interacciones entre los distintos organismos constituye un mecanismo generador de la biodiversidad, tan importante como las propias especies, por lo que tanto unas como otras deben ser protegidas en la misma medida.

Los bosques albergan diversos organismos que interaccionan unos con otros dependiendo de las características del ambiente. Un ejemplo de ello lo encontramos en las que protegen sus semillas del ataque de los animales mediante distintos tipos de defensa y, frente a ello, animales más especializados que han desarrollado estructuras o mecanismos para superar esas defensas.

Este proceso puede observarse entre las coníferas y algunas especializadas en comerse sus semillas. La mayoría de las coníferas protegen sus semillas en el interior del tejido duro que forma parte de la piña. Pocos animales son capaces de acceder a ellas cuando las piñas están cerradas, pero entre ellos se encuentran unas curiosas llamadas piquituertos, que deben su nombre común a que poseen un característico pico cruzado. Este pico tan especial les permite separar las escamas de las piñas cuando todavía están cerradas y acceder a las semillas alojadas en su interior.

En los bosques en los que los piquituertos son abundantes y consumen muchas semillas de pinos, las piñas presentan más defensas contra estas aves. Por ejemplo, las escamas de las piñas son más gruesas o tienen protuberancias puntiagudas. Además, los piquituertos también pueden haber desarrollado un pico más grueso y potente para poder ejercer más fuerza y separar las escamas de las piñas protectoras de las semillas.

Este tipo de carrera armamentística entre depredador y presa parece estar ocurriendo entre el pino negro de montaña en el Pirineo y los piquituertos que habitan esos bosques. Sin embargo, esta escalada de defensas y contra-ofensas no sucede necesariamente en todos los casos, ya que depende de diversas características del ambiente. Por ejemplo, la extensión y la calidad del bosque influyen en la abundancia de estas aves (y, por tanto, en el consumo de semillas de pino), aunque también determinan la presencia y abundancia de otros animales, como las ardillas, que compiten por el mismo alimento. Así, en los pequeños y aislados bosques de pino negro de las montañas del centro de España se observa un menor consumo de semillas de estos pinos por parte de los piquituertos y, en consecuencia, las piñas en estos bosques presentan menos defensas contra estas aves.

La complejidad de estas interacciones y su relación con la extensión del bosque, no es exclusiva de los piquituertos y el pino negro, sino que puede ser común en otro tipo de organismos y ambientes. En la práctica, la conservación y gestión de los bosques debería estar orientada a evitar la fragmentación de las principales áreas de bosque, así como a frenar la degradación y desaparición de pequeños bosques aislados, enclaves testigo de épocas pasadas que forman parte del complejo mosaico de la biodiversidad.

1 Mezquida, ET; Benkman, CW. Habitat area and structure affect the impact of seed predators and the potential for coevolutionary arms races. ECOLOGY, 91 (3). 2010