UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID

…”Es un reconocimiento a una apuesta arriesgada y al trabajo bien hecho ya que no nos hemos limitado a copiar una moto existente de competición… sino que hemos desarrollado innovación e ingeniería para conseguir un prototipo diferente”…

…”el prototipo… cuenta con una excelente manejabilidad, es estable y transmite confianza desde el primer momento”…

Una moto hecha por estudiantes e investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) ha ganado el Premio a la Mejor Innovación Tecnológica en la primera edición de , una competición entre equipos universitarios para diseñar y desarrollar un prototipo de motocicleta de competición de pequeño cilindrada.

El equipo de esta universidad madrileña, Moto-MaqLab-UC3M, apostó por un diseño diferente al del resto de participantes. Para ello, desarrolló un prototipo con estructura únicamente multitubular, tanto en bastidor como en suspensiones, con una horquilla alternativa de cuadrilátero articulado con suspensión progresiva, que obtuvo el Primer Premio a la Mejor Innovación Tecnológica. “Es un reconocimiento a una apuesta arriesgada y al trabajo bien hecho ya que no nos hemos limitado a copiar una moto existente de competición para conseguir la moto más rápida, sino que hemos desarrollado innovación e ingeniería para conseguir un prototipo diferente”, comenta el Director Técnico, José G. Pérez Alonso, que realiza el doctorado dentro del grupo de investigación MaqLab, del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad.

En la competición, desarrollada el pasado fin de semana en el circuito de , la (), se realizaron dos pruebas. En la primera, MS1, se evaluaron los proyectos técnicos y de fabricación a través de una exposición oral; mientras que en la segunda, MS2, pilotos de 10 a 14 años rodaron sobre el asfalto para intentar obtener los mejores tiempos. Además, otros pilotos expertos probaron las motos en pista para dar su opinión al respecto. Según comentó alguno de ellos, “el prototipo de la UC3M cuenta con una excelente manejabilidad, es estable y transmite confianza desde el primer momento”. Pero ahí no queda la cosa, porque el equipo ya planea cómo mejorar el prototipo, implementando un sistema que monitorice el trabajo del chasis y las suspensiones, mediante un sistema de toma de datos que permita realimentar el proceso de diseño.

Como en cualquier proyecto de ingeniería, el primer paso para el diseño del prototipo fue la observación de modelos reales para entender la forma y el funcionamiento de una motocicleta de competición. Una vez que los conceptos estaban claros y la línea de trabajo bien definida, comenzó una tormenta de idea y diseñaron los primeros bocetos. El siguiente paso consistió en crear un modelo virtual del prototipo con el que solventar posibles fallos en su posterior construcción. Para ello, el material proporcionado por la organización de la competición, fue modelado por los estudiantes mediante software de diseño 3D. Después, una vez ensambladas todas las piezas, comenzaron las primeras simulaciones dinámicas virtuales y cuando se consiguió poner a punto este modelo virtual, se comenzó a construir el prototipo real.

La clave del éxito cosechado en esta competición, según los investigadores, reside en varios factores. Por un lado, en haber preparado un proyecto de industrialización completo, haciendo un estudio de mercado y contactando con fabricantes de componentes en otros países. Y por otro lado, en haber creado todo lo necesario para apoyar el diseño  del prototipo desde una hoja en blanco, “gracias a un modelo numérico propio que nos permite comparar previamente la factibilidad de nuestra propuesta, basada en un diseño de chasis fuera de lo convencional y  una apuesta de diseño arriesgada en las suspensiones”, revela Pérez.

Este ingeniero industrial conduce un equipo de estudiantes muy capacitado y con muchas ganas de aventura, según comenta. Yolanda Colás Escandón es una de ellas, se encarga del Área de Bastidores de la moto, y se muestra muy ilusionada por poder culminar su carrera en una línea de trabajo así. “Ha sido un gran reto y he aprendido muchas cosas, no sólo desde el punto de vista del mundo del motociclismo, sino también desde la perspectiva de la ingeniería”, dice Colás, que es una de las coordinadoras del proyecto, dirigido por el Catedrático Juan Carlos García Prada, el responsable del MaqLab. “Otra de las claves del éxito del proyecto – opina – ha sido la multidisciplinariedad, con un trabajo en equipo de los componentes, alumnos tanto de la titulación de los nuevos grados de ingeniería (Mecánica, Electrónica) como de Ingeniería Industrial (Máquinas, Térmica, Electrónica, Organización)”.Además, fruto de esta actividad tres alumnos de la Universidad han creado una empresa spin off en el Parque Científico de la UC3M (Leganés Tecnológico) para lanzar este desarrollo y que se llama LGNTech Design.

La competición Moto Student, promovida por la , es un desafío entre equipos universitarios de distintas universidades españolas, europeas y del resto del mundo para diseñar y desarrollar un prototipo de moto de competición de pequeña cilindrada (125 cc y 2 tiempos). Esta prueba es un reto para los estudiantes, porque en un periodo de tiempo de tres semestres han de probar y demostrar su capacidad de creación e innovación para completar un proyecto bajo las mismas condiciones que requiere la industria, es decir, trabajando en equipo, con un presupuesto limitado, unos requerimientos técnicos mínimos, un calendario cerrado y en contacto con las últimas tecnologías, patrocinadores y compañías del sector.