UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Marta Cuervo, doctora en de la Universidad de Navarra, recomienda sustituir unos alimentos por otros en lugar de añadir en el menú navideño

“Si después de las comidas navideñas la báscula nos dice que pesamos 1 kilo más, lo normal es que ese kilo no sea sólo de grasa, sino, sobre todo, de agua. El problema es cuando engordamos 1 Kg. real de grasa, porque cuesta mucho más bajarlo. Esto equivaldría, por ejemplo, a ingerir 7.000 calorías de más o lo que es igual, poco más de un kilo de turrón”. Así lo asegura Marta Cuervo, doctora y profesora del Grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad de Navarra.

Para la experta, la gravedad de los excesos, en y otras fechas, “no es tanto hacerlo una vez como mantenerlo en el tiempo. Es entonces cuando engordamos con grasa real que nos cuesta mucho bajar. Por este motivo, cuando una persona se plantea bajar de peso debe saber que no puede hacerlo de un día para otro, sino progresivamente. Hay que perder peso al ritmo que se cogió, poco a poco”.

Por todo ello, como pauta general para las comidas copiosas de Navidad, Marta Cuervo recomienda sustituir unos alimentos por otros: “Por ejemplo, en lugar de sumar el champán a nuestra comida habitual con vinos, licores, etc., una buena opción puede ser sustituir la última copa de vino por una de champán o cava”.

Respecto a los postres, la especialista del Instituto de Ciencias de la Alimentación () aconseja tener en cuenta las equivalencias entre los platos habituales y los extraordinarios de estos días: “Como referencia, una porción de 20-25 gramos de turrón equivaldría a una natilla, un polvorón contiene de media las calorías de cuatro galletas tipo Digestive y un mazapán podría reemplazar a dos galletas María, que podríamos tomar un día normal”.

Para compensar, cenar sólo fruta

Asimismo, la especialista de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra confirma que los requerimientos de calorías se miden en un tiempo prolongado -como una semana-, “de modo que los abusos de una comida especial -como Navidad, Año Nuevo o Reyes- se pueden compensar cenando sólo fruta ese día”. “Esto -añade la doctora en Nutrición- no debe hacerse a diario. Es una forma de compensar las comidas extraordinarias”.

En cuanto a las técnicas culinarias más oportunas para reducir la grasa de los alimentos, Marta Cuervo señala el asado (para piezas grandes de carne), la plancha (para piezas pequeñas de carne) o el cocido (para marisco) como lo más recomendable. “También podemos optar por incluir aperitivos basados en hortalizas y verduras, que tienen una densidad energética baja y además contienen fibra, con lo que sirven para saciarnos al inicio y evitar que abusemos de los platos fuertes y postres.

Precisamente, termina, es conveniente que las comidas fuertes no sean por la noche, sino al mediodía: “Aunque las calorías sean las mismas, no las quemamos igual por la noche, cuando apenas nos movemos y vamos a irnos a dormir, que al mediodía, cuando tenemos todo el día por delante para utilizar esa energía”.