UNIVERSIDAD DE NAVARRA

El profesor de la Universidad de Navarra Tomás Trigo afirma que “ y beneficios no son incompatibles”

“Cuando una no se preocupa por sus empleados y busca sólo el beneficio inmediato, los profesionales no están a gusto y eso revierte en una peor calidad del producto o del servicio. Por el contrario, pensar a largo plazo, atraer personas con valores y fomentar el redunda positivamente en los retornos económicos. Ética y beneficios no son incompatibles”. Así lo afirma Tomás Trigo, profesor de la Universidad de Navarra y autor del Trabajar con buen humor. En la empresa y siempre, escrito en colaboración con Salvatore Moccia, profesor de la Universidad Cardenal Herrera.

En la obra, los autores plantean una serie de medidas para lograr una “empresa feliz”, según explica Tomás Trigo: “Lo primero son los valores de las personas, que llevan a la amistad laboral. Después hace falta el compromiso de la compañía para que se vivan los valores. Eso genera en los profesionales ilusión por el trabajo y confianza para sugerir mejoras. Ante todo, la finalidad de la empresa debe ser el bien común. No puede tratar a sus profesionales como elementos de una máquina que produce dinero”.

“Si esto está presente desde los principios fundacionales, el proceso es más fácil. Pero incluso cuando una organización funciona mal, puede cambiar”, afirma este profesor de la Facultad de Teología. Como ejemplo, menciona el caso de un directivo de aerolíneas europeas que está estudiando cómo aplicar a su compañía el modelo de estos especialistas que se basa, sobre todo, en cambios personales.

“La competencia profesional sin honradez hunde empresas”

“La clave es la educación -insiste Tomás Trigo-. Muchos empresarios nos han mostrado su deseo de que sus empleados y directivos tengan una formación en valores, no sólo académica. Los títulos son muy importantes, pero la competencia profesional sin honradez puede hundir a una firma”. De hecho, recalca que este aspecto “constituye un factor prioritario en los procesos de selección, porque las empresas se están dando cuenta de que lo más importante son las cualidades éticas de sus miembros”.

En ese sentido, Tomás Trigo y Salvatore Moccia proponen -a partir de una oración de Santo Tomás Moro- las características clave de un buen trabajador y explican cómo vivirlas en el entorno laboral: confianza, visión positiva, comprensión, prudencia, iniciativa, honestidad, justicia, humildad, sentido del humor y amistad laboral.