UNIVERSIDAD DE ALICANTE

La Universidad de Alicante lleva a cabo un variado programa de actividades científicas, docentes y de divulgación sobre el desde , un centro conjunto con el Ayuntamiento de Santa Pola. Estas actividades incluyen las vigilancia de la salud de este mar en toda la costa de la Comunidad Valenciana.

Instalado en el viejo edificio de los carabineros de Santa Pola tras su restauración por el Ayuntamiento con fondos europeos, el (CIMAR) es fruto de un convenio entre el municipio de Santa Pola y la UA. Por parte de la Universidad está adscrito al Vicerrectorado de Investigación, con un pequeño equipo estable científico y de servicios. Su dirección científica la ejerce el catedrático Alfonso Ramos Esplá. El Ayuntamiento se ocupa del mantenimiento del edificio. Fue conocido como cuartel de la Torre d’Enmig, se construyó en 1920 y tiene una ubicación privilegiada al este de esta localidad, a los pies de un arrecife coralino fósil (la Sierra de Santa Pola) y a pocos metros del litoral.

Explica Alfonso Ramos que en este centro no sólo se desarrollan proyectos de investigación propios de la Universidad de Alicante sino que sus instalaciones y recursos son utilizados por investigadores de otras procedencias, además de colaborar con empresas o entidades de actividades relacionadas con el mar, especialmente de Santa Pola. Es asimismo sede de jornadas científicas o cursos especializados.

De hecho, la amplitud de este centro, que consta de cuatro módulos principales en torno a un amplio patio, permite el alojamiento tanto de científicos visitantes como de alumnos de doctorado, cuya estancia es fruto de convenios de intercambio con otras universidades, por ejemplo con la Universidad del Sur de Alabama (EEUU), con la que mantiene un convenio desde hace cuatro años. Las instalaciones necesarias para alojar a 16 personas coexisten con laboratorios, almacenes, equipos diversos para salidas mar adentro e inmersiones, oficinas administrativas, sala de exposiciones, aulas equipadas y hasta una estación sismológica .

Pero la labor docente que se desarrolla en CIMAR, por ejemplo facilitando las prácticas de los alumnos de la UA, va más allá del ámbito universitario. Así, se imparten en él cursos intensivos (formación de formadores) para maestros y profesores de secundaria a fin de que puedan organizar salidas educativas a la costa con sus alumnos.

La labor educativa y divulgadora del CIMAR se complementa asimismo con visitas y actividades para acercar a los estudiantes de colegios e institutos al medio natural de Santa Pola y su litoral, incluyendo observaciones de plancton y estudios de la posidonia o las algas y recorridos geológicos por los alrededores del edificio. Además, el centro mantiene permanentemente dos exposiciones en sus dependencias: “Luz bajo el mar”, con fotografías de Ángel Martínez Fitor cedidas por el Museo de la Universidad de Alicante, y una colección de invertebrados del Mediterráneo, incluidas algunas piezas de especies protegidas de captura prohibida, procedentes de decomisos practicados por las autoridades.

Explica Alfonso Ramos que en el terreno específico de la investigación una de las actividades destacadas que se llevan a cabo en CIMAR es la vigilancia de la calidad de aguas mediterráneas en la Comunidad Valenciana desarrollando un proyecto de la Generalitat para una directiva europea. Este control se realiza a partir de indicadores biológicos: si la calidad de las aguas disminuye el equilibrio entre las especies se ve alterado. También se llevan a cabo en él proyectos sobre la biodiversidad marina, clasificando organismos y estudiando la distribución de algunos invertebrados en diferentes partes del mundo, tanto del Atlántico y del Mediterráneo como del Ártico y la Antártida, y analizando los ecosistemas marinos, incluyendo las praderas de posidonia y los fondos coralígenos (generadores de coral ). Otras líneas de investigación incluyen la observación de especies marinas exóticas, algunas de carácter invasor, como un coral (“Oculina patagonica”) y un alga verde (“Caulerpa racemosa”), el impacto ambiental de actividades humanas, como la pesca de arrastre o los vertidos de aguas residuales o procedentes de depuradoras, y el seguimiento de peces salvajes asociados a las jaulas de piscifactoría.