UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

El trabajo, presentado por Begoña Ruiz de Alegría, concluye que la impacta de manera menos negativa que la en la calidad de vida

Un paciente sometido a diálisis ve su vida inevitablemente perjudicada por el tratamiento. A pesar de los avances médicos, la calidad de vida percibida por estos enfermos renales apenas ha mejorado, aunque varía según la persona. A partir de este dato, Begoña Ruiz de Alegría ha observado la evolución emocional de los pacientes tratados con diálisis en la (hemodiálisis hospitalaria y diálisis peritoneal en el propio domicilio). Así, ha determinado los factores que influyen en esta evolución emocional y que provocan que no todos los pacientes asimilen su enfermedad de la misma manera, para poder establecer futuras intervenciones que mejoren su calidad de vida. Su tesis, defendida en la UPV/EHU, se titula Vivir en diálisis. Afrontamiento y calidad de vida.

Los resultados de la investigación desvelan un proceso de afrontamiento dinámico de la enfermedad por parte del paciente. Según Ruiz de Alegría, el inicio de la diálisis implica un impacto que se afronta por medio de la catarsis emocional. Luego se comienza a regular las emociones. A los seis meses se puede procesar la situación cognitivamente, y, finalmente, al cabo del año se adopta un afrontamiento más activo e instrumental.

Introspección o acomodación

La forma en la que cada paciente actúa durante este proceso y percibe su enfermedad y calidad de vida varía notablemente de uno a otro. Se identifican dos formas de afrontar la enfermedad: la introspección deliberativa y la acomodación deliberativa. La introspección implica la amplificación de los estados emocionales negativos a medio plazo: el paciente piensa en cómo serían las cosas sin la diálisis, se propone metas irreales (por las que se autocritica al no alcanzarlas), y evita estar con otras personas. Se trata de gente que tiene redes emocionales más débiles y que vive con más estrés.

Todo lo contrario que aquellos que evolucionan según la acomodación deliberativa: viven con menos estrés en diálisis, y el buen soporte social con el que cuentan es clave para su mejor evolución emocional. De hecho, tienen más confianza en los demás y son capaces de afrontar con mayor positivismo la experiencia que están viviendo.

El papel de la familia, importante

Los recursos personales (elementos cognitivos, emocionales y psicológicos) con los que cuenta cada paciente condicionan la forma en que se afronta la enfermedad y se percibe la calidad de vida. Pero también son condicionantes los factores contextuales o recursos externos, como el ya mencionado soporte social. Ruiz de Alegría destaca especialmente los beneficios de un buen soporte familiar, ya que ayuda a disminuir la percepción negativa del paciente respecto a las repercusiones de la enfermedad crónica y facilita la gestión del malestar emocional.

Asimismo, también cobran importancia el soporte profesional y la consiguiente relación médico-paciente, sobre todo en lo que a la adherencia al tratamiento se refiere.

Mejor con la diálisis peritoneal

La modalidad de diálisis a la que se somete al paciente también repercute emocionalmente. Se trata de una de las conclusiones más novedosas de esta tesis, ya que ha permitido desvelar diferencias no descritas hasta ahora entre la hemodiálisis y la diálisis peritoneal, desde el punto de vista de la psicología de la salud.

La hemodiálisis es un tratamiento hospitalario que trata la sangre directamente, mientras que la diálisis peritoneal puede ser realizada por el paciente en su propio domicilio, y consiste en infiltrar el líquido de diálisis en la cavidad peritoneal a través de un catéter. Según concluye esta investigación, al año de haber iniciado el tratamiento, los pacientes en hemodiálisis manifiestan una menor satisfacción, libertad y control sobre sus vidas que los de diálisis peritoneal. Por lo tanto, se concluye que la diálisis peritoneal impacta de manera menos negativa en la vida de las personas que la hemodiálisis.

Sobre la autora

Begoña Ruiz de Alegría Fernández de Retana (Vitoria-Gasteiz, 1957) es diplomada en Enfermería y licenciada en Antropología. Ha redactado la tesis bajo la dirección de Nekane Basabe Barañano, profesora del Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento, perteneciente a la Facultad de Psicología de la UPV/EHU. Ha realizado la tesis en colaboración tanto con la red sanitaria pública (Osakidetza) como con la privada de la CAPV, así como con el Grupo Consolidado de Investigación en Psicología Social (Salud, Cultura y Educación). Ruiz de Alegría es profesora en la Escuela de Enfermería de Vitoria-Gasteiz (UPV/EHU).