UNIVERSIDAD DE SEVILLA

El catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla, ha presentado hoy su : “Fundamentos, método e historia de la ingeniería. Una mirada al mundo de los ”, en un acto celebrado en el propio centro del autor.

La presentación de la obra ha estado presidida por el Rector de la Universidad de Sevilla, Joaquín Luque. También han asistido al evento el director de la ETSI, José Luis Martínez Ramos, y el autor, Javier Aracil, catedrático de Automática y Control de la US y miembro de la Real Academia de Ingeniería y de la Real Academia Sevillana de Ciencias.

En el libro, la ingeniería se aborda desde distintas perspectivas. Se analizan las peculiaridades de ese mundo, así como algunos intentos de definir el método que la caracteriza. Se incluyen también brochazos sobre su historia y concluye con una reflexión sobre las componentes éticas que comporta el ejercicio profesional en un dominio de tan patente repercusión en la vida comunitaria.

Estos asuntos pueden ser de interés para el estudiante que se está formando con el fin de incorporarse a la profesión, para el ingeniero que se inicia en ella o para el que lleva ya muchos años de labor; y, en fin, para el publico en general que constata que está inmerso en un mundo en el que los productos de la ingeniería forman el esqueleto de casi todo lo que nos rodea.

Su origen inmediato se encuentra en una asignatura no convencional que se imparte desde hace algunos años en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Sevilla, denominada “Metodología e historia de la ingeniería”. Esta asignatura es original, aunque en otras Escuelas, como la de Telecomunicaciones de Madrid, Industriales de Oviedo, etc., se encuentran iniciativas semejantes. Parte de los materiales reunidos para organizar esta nueva asignatura han servido para redactar este libro.

Según ha reflexionado Aracil, “los ingenieros son artífices de la mayor parte del mundo artificial en el que vivimos. Detrás de casi todo lo que nos rodea, o de lo que vemos en nuestro entorno, se revela la mano de un ingeniero. Por eso es tan perentoria la necesidad de reflexionar sobre la ingeniería tanto desde dentro como desde fuera de la profesión”.

Sin embargo, destaca que los ingenieros han estado tradicionalmente muy ocupados en sus propias labores, y no ha sido corriente entre ellos dedicarse a analizar los entresijos de la profesión, su historia y su fundamentación, pues esta última parecería obvia, dado el éxito alcanzado por sus productos. No obstante, ese análisis se hace hoy imperioso tanto desde el punto de vista de la percepción social que recibe la ingeniería, como desde dentro de la misma comunidad de los que la practican.

Este libro constituye una meditación sobre la ingeniería entendida como los conocimientos y las actividades profesionales de los ingenieros, los cuales han contribuido decisivamente a la producción del mundo artificial “ingeniado”, en el sentido de hecho con ingenio, conocimiento y habilidad, que es como “los ingenieros hacen las cosas. Por tanto, en el mundo artificial en el que vivimos, la afirmación de la radical especificidad de la ingeniería, y la reflexión sobre su método y naturaleza, se hace ineludible”, afirma su autor.

Por otra parte, sucede que muchos de los estudiantes de la Escuela de ingenieros se han inclinado por esos estudios más por el prestigio de esta Escuela y por el reto que representa conseguir el título en ella, que por una clara vocación por la ingeniería, pues las más de las veces no tienen una idea clara de qué se esconde detrás de esa denominación. Suele ser luego, una vez obtenido el título, y cuando inician su labor profesional cuando tienen que plantearse seriamente en qué consiste eso de ser ingeniero, y cuál es la especificidad que lo distingue de otras actividades, a veces en apariencia muy cercanas.

La necesidad de esclarecer estas cuestiones se le hizo especialmente patente al autor de este libro cuando fue nombrado, en 1974, Director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros (entonces sólo Industriales), en un momento especialmente delicado de la historia de ese Centro. Esa Escuela pertenece a una Universidad que no es Politécnica, por lo que en su seno la defensa de la especificidad de los ingenieros se convierte en una labor imprescindible. Por ello, y desde entonces, ha tenido que reflexionar sobre esas peculiaridades, y el resultado de ello, después de casi cuarenta años, es este libro.