UNIVERSIDAD DE ALICANTE

El explica la y logra convertirla en emoción. Este es el mensaje que transmite desde hace años un científico de la Universidad de Alicante por medio de artículos periódicamente publicados en revistas. En ellos, desde cuadros de Van Gogh o Botticelli a frescos renacentistas o esculturas modernas sirven para describir y deleitar en temas tan áridos como las tres dimensiones, las leyes de Newton, las reacciones químicas o la dinámica de los fluidos.

El autor es Francisco Ruiz Beviá, catedrático de Ingeniería Química de la UA. Los artículos están escritos conjuntamente con un colega israelí, Abraham Tamir, también de ingeniería química, de la Universidad Ben-Gurion del Neguev, donde existe el primer museo en el mundo dedicado al arte y la ciencia. Su interés para el lector queda patente en que Ruiz Beviá acaba de obtener uno de los premios RUA (Repositorio Institucional de la Universidad de Alicante, la web donde sus profesores ofrecen de forma abierta sus documentos de docencia e investigación), en concreto el que se otorga al investigador que ha obtenido un mayor número de descargas y a cuyas elevadas estadísticas han contribuido fundamentalmente estos artículos.

Indica Ruiz Beviá que la colaboración divulgativa de ambos profesores nació a raíz de sus anteriores relaciones científicas. El primer paso fue el montaje en la UA en 2002 de una exposición con 36 pósters con reproducciones de cuadros famosos con explicaciones sobre sus significados científicos, que hoy forman parte de los fondos del Museo de la UA. Posteriormente iniciaron la publicación conjunta de textos para revistas sectoriales, actualmente en las ediciones de “Química e Industria”, en donde tienen sección propia.

Estos artículos desvelan, por ejemplo, el misterio de la mirada de Mona Lisa, que siempre parece observar al espectador desde cualquier ángulo, o evidencian que hay figuras en dos dimensiones que son imposibles en tres dimensiones. O también se plantean las estimaciones que debió realizar Bortticelli para que su cuadro sobre el nacimiento de Venus surgida de una concha flotante en el mar fuera verosímil según el principio de Arquímedes. Igualmente, descubren vinculaciones entre Einstein y Dalí o divulgan por qué el movimiento perpetuo tan buscado antiguamente contradice los principios de la termodinámica, y eso lo pone de manifiesto el ilustrador Escher representando situaciones mecánicamente imposibles, o tratan en otros textos de la combustión, la energía, lo cóncavo y lo convexo en el cuerpo humano, las maravillas del cerebro, etc.

“La ciencia y el arte se ayudan mutuamente”, afirma Ruiz Beviá, y pone algunos ejemplos de contribución de la ciencia al arte: las técnicas de análisis de pinturas, los métodos de restauración y conservación, los estudios sobre la naturaleza del color o la fotografía científica, que muchas veces da origen a imágenes de gran belleza. Defiende Ruiz Beviá que, a pesar de su parente antagonismo, el arte y la ciencia tienen mucho en común porque que ambas ayudan a observar la Naturaleza, y menciona la frase del premio Nobel de Física Chang-Dan Lee cuando afirma que somos capaces de descubrir las rutinas de la naturaleza con la ayuda de la ciencia y, por otro lado, podemos describir las emociones de la naturaleza por medio del arte.