UNIVERSIDAD DE JAÉN

de las Universidades de Jaén, Granada y Tetuán, dirigidos por el profesor Matías Reolid Pérez, han descubierto afloramientos de y con más de 160 millones de años en la Cordillera Bético-Rifeña, investigación desarrollada con un proyecto del Plan Propio de la UJA.

El estudio se ha realizado en afloramientos de materiales del Jurásico Medio con costras ferruginosas y manganesíferas en la Cordillera Bético-Rifeña, concretamente en las provincias de Córdoba, Murcia, Alicante y el norte de Marruecos.

Las investigaciones desarrolladas en este proyecto han permitido diferenciar dos tipos de costras fósiles que presentan bacterias y hongos, unas de origen hidrogenético, formadas directamente en el fondo marino e incluso en cuevas submarinas, y las más espectaculares, de origen hidrotermal, encontradas en Marruecos. En todos los casos se han realizado análisis geoquímicos, mineralógicos y microtexturales en microscopio petrográfico y microscopio electrónico de barrido.

“Hemos encontrado materiales de costras manganesíferas del Jurásico Medio, es decir, de más de 160 millones de años, cuya geoquímica y mineralogía ha permitido interpretar su origen hidrotermal, siendo el primer registro que se conoce en el Jurásico en todo el mediterráneo. El estudio en microscopio electrónico de barrido ha permitido observar hongos y bacterias fósiles con una conservación excepcional en óxido de manganeso”, explica el investigador responsable.

La importancia de este descubrimiento radica en que existen ejemplos de bacterias actuales en los fondos oceánicos en relación con chimeneas hidrotermales (black smokes) que tienen el mismo comportamiento que las encontradas. “Lo más relevante es que son abundantes las propuestas que nos indican que la vida pudo surgir en este tipo de ambientes submarinos hace más de 3.500 millones de años”, aclara Reolid.
Los científicos interpretan esta formación en un ambiente hidrotermal con surgencias de agua a más de 200ºC enriquecidas en elementos metálicos, principalmente manganeso. Estas aguas alcanzaron el fondo marino ascendiendo a favor de las fallas que fracturaron la plataforma marina.

Tanto en el caso de las costras hidrogenéticas estudiadas en el sureste español, concretamente en el Subbético Externo, como las costras hidrotermales del Norte de África, se ha interpretado un ambiente profundo para su formación en el que la carencia de luz impedía la proliferación de microorganismos fotosintéticos. Así, los investigadores interpretan que realizaban reacciones químicas para obtener energía, es decir, eras organismos quimiosintéticos.

En un futuro pretenden buscar más afloramientos y hacer una conexión entre los afloramientos hidrogenéticos de la Cordillera Bética y los hidrotermales de la Cordillera del Rift, ya que son de la misma edad y están relacionados con eventos en la sedimentación marina a ambos márgenes del denominado Mar del Tethys. La búsqueda seguirá en afloramientos de la Cordillera del Rif (Marruecos) y la Sierra de Cabra (provincia de Córdoba), con la particularidad de que en esta última aparecen antiguas cuevas submarinas en donde crecían este tipo de bacterias.

Fotografía: Densas acumulaciones de filamentos microbianos del Jurásico Medio (Bathoniense) de Jbel Moussa (Marruecos) procedentes de costras manganesíferas de origen hidrotermal.