Desde hace unos días, en las vallas publicitarias belgas vemos anunciada una película, “Rien à declarer”. Se trata de una co-producción belgo francesa dirigida por Dany Boon. En español, quiere decir “Nada que declarar” y hablamos de ella pero sin realizar ninguna crítica sencillamente porque aún no la hemos visto y también porque la idea nos parece muy europea y original.

Dos aduanas, la de Bélgica y la de Francia y la época, el 1 de enero de 1993. La unión aduanera está a punto de convertirse en una realidad “palpable” porque las aduanas de estos países están a punto de desaparacer pero con ello también el trabajo de los agentes aduaneros. Este es el punto de partida de esta comedia.

Es algo común para muchos europeos hoy en día. Pasar las fronteras de varios países sin “tener que declarar nada” pero no hace tanto de estos controles. Hoy en Twitter también había otra persona que hablaba de esta película, Herman Van Rompuy, el presidente del Consejo europeo, que contaba cómo era eso de pasar la aduana antes del Acuerdo Schengen, que suposo la creación en 1985 del Espacio Schengen “suprimiendo los controles en las fronteras interiores entre los Estados signatarios y crear una única frontera exterior donde se efectúan los controles de entrada en el espacio Schengen con arreglo a procedimientos idénticos”. Vamos, que las aduanas pasaban a la historia.

Os dejo el trailer en francés porque aún no aparece en español (o con subtítulos) en la net.