UNIVERSIDAD DE LA RIOJA

logra el título de Doctora por la Universidad de La Rioja

M.ª Antonia San Felipe ha logrado el título de Doctora por la Universidad de La Rioja con la tesis ‘Una voz disidente del nacionalcatolicismo. , de Calahorra y La Calzada (1880-1973)’, por la que obtuvo la calificación de sobresaliente ‘cum laude’ por unanimidad del tribunal.

La tesis doctoral es una aproximación biográfica a la figura del obispo Fidel García (Soto y Amio -León-, 1880), uno de los obispos más interesantes de su época y, a la vista de la investigación realizada, la figura más destacada del episcopado español durante el primer franquismo. El trabajo recorre la vida de este estudiante del Seminario y la Universidad de Comillas que llega a Calahorra tras formarse como sacerdote en la cuenca minera asturiana, donde nace su compromiso con las organizaciones católicas agrarias que impulsa después en La Rioja. Un obispo con una visión avanzada de la mujer que considera, ya en 1921, que debe buscar otras salidas para su vida distintas del matrimonio.

Llega a la diócesis riojana en 1921 como administrador apostólico y es nombrado obispo titular en 1927. Durante el advenimiento de la II.ª República se mantuvo en una postura de aceptación de la nueva legalidad lejos de las estridencias llenas de «resabios monárquicos» como él mismo confesó, de otros compañeros de episcopado. En 1936, como el resto de obispos españole, apoyó la sublevación militar aunque no la alentó y suscribió, con enormes reticencias, la Pastoral Colectiva que supuso el espaldarazo del clero al régimen de Franco.

Sin embargo, participó activamente en el aparato propagandístico del episcopado fuera de España para difundir la postura de los obispos españoles poco comprendida fuera de nuestras fronteras por el resto de católicos. Entre las sombras de su episcopado destaca el clamoroso silencio ante la dura represión acontecida en La Rioja, pese a que su adhesión al bando sublevado fue inmediata y se encontraba por tanto «lejos del frente». Existen testimonios que subrayan sus intentos de frenar la represión pero ningún documento que lo ratifique ha sido encontrado. No obstante, en plena guerra civil, tuvo ya un primer y sonado enfrentamiento con objeto de unas supuestamente «falsas declaraciones» realizadas en París y difundidas por la publicación republicana La Voz de Madrid atribuyendo a los aliados de Franco la autoría del bombardeo de Guernica.

Lo más importante de su episcopado es su Pastoral sobre algunos errores modernos, un alegato antinazi firmado el 28 de febrero de 1942 que fue muy mal recibido por el régimen franquista, que ansiaba el triunfo de Hitler en la II.ª Guerra Mundial. La Pastoral fue censurada en España pero, según demuestra la investigación, fue difundida por los Aliados por todo el mundo. El Foreing Office británico realizó una edición especial de su Pastoral, la difundió por toda la prensa anglosajona, llegó a los EEUU (The New York Times, Evening Star,…). Asimismo los movimientos católicos adscritos a la resistencia francesa la circularon por Francia, en Méjico, Argentina, Chile o lugares tales como Turquía o Sudáfrica. En definitiva, su Pastoral sirvió a la causa aliada en la guerra de propagandas contra las fuerzas del Eje.

L’Osservatore Romano también se hizo eco del opúsculo de Fidel García y de igual modo se demuestra el enorme disgusto que la misma causó en la Alemania nazi a través de la protesta presentada por el embajador von Bergen a la Secretaría de Estado Vaticana. Es llamativa la circunstancia de que el sacerdote Jakob Gapp, beatificado por Juan Pablo II, fue condenado a muerte en 1943 en Berlín por alta traición, la principal acusación contra él fue la difusión de la Pastoral de Fidel García. La tesis desvela también la preocupación de Fidel García por la persecución que los nazis ejercieron contra los católicos alemanes y holandeses, origen de su alocución pastoral y las tensas relaciones de la España franquista con el Vaticano.

Una nueva disidencia con el régimen le lleva a no votar en el referéndum de 1947 sobre la sucesión. Asimismo sus preocupaciones sociales le mueven a escribir su libro Observaciones Económicas, dirigido a los obreros de la HOAC, que tampoco fue bien visto por los censores del franquismo.

Desde que publicara su Pastoral sectores de la Falange inician desde 1944 una campaña de desprestigio contra el obispo Fidel García haciendo circular rumores y maledicencia sobre sus supuestas debilidades con «mujeres de mala nota». En 1952 se precipita la celada tendida a Fidel García por sectores ultracatólicos y en agosto de 1952, tras el Congreso Eucarístico de Barcelona, cae víctima de que lo se denomina la «trama benéfica» del franquismo: el Patronato de Protección a la Mujer de Barcelona y la sociedad secreta denominada la Hermandad de la Sagrada Familia de Nazaret. Miembros de estas organizaciones realizan una supuesta inspección en un piso de Barcelona donde aseguran que se practicaba la prostitución clandestina y donde sostienen que el obispo se encontraba con mujeres y con menores y que había sido detenido en esas circunstancias.

La tesis de M.ª Antonia San Felipe demuestra que ese documento sin firma, principal prueba de cargo contra el obispo de Calahorra, cuenta hechos totalmente falsos y es más bien una octavilla para ser difundida y desacreditarle. Un informe de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona desmiente esos extremos ya que el obispo estaba en un domicilio en el que había una señora de 27 años y otra de edad avanzada, ni había menores ni se menciona para nada la palabra prostitución. «Posiblemente el obispo simplemente estaba alojado en una pensión, algo muy propio en la época. No es posible ir más allá de lo que muestran los documentos pero lo que ha quedado claro en la investigación es la fuerza del entramado franquista, que vulneraba la intimidad de personas mediante coacciones y delaciones; una muestra más de la ciénaga de corrupción, no sólo política y económica sino también moral, en la que nadaba el franquismo», asegura la doctora. La difusión interesada de estos hechos, nunca probados, precipitó la dimisión del obispo Fidel García, que en 1953 abandonó la sede calagurritana para recluirse en el monasterio jesuita de Oña.

Sobre el obispo Fidel García se fraguó desde entonces un manto de silencio y de olvido, no obstante es destacable su participación en el Concilio Vaticano II y sus intervenciones a favor de la libertad religiosa, posteriormente consagrada, a la que se resistieron la mayoría de sus compañeros en el episcopado. Como conclusión, la doctora considera que si durante el período republicano el cardenal de Tarragona, Francesc Vidal i Barraquer fue el más destacado representante del episcopado español; y si durante el período de la transición democrática en España ese honor corresponde al cardenal Vicente Enrique y Tarancón; durante el período del primer franquismo «la figura más interesante del episcopado español es indudablemente, Fidel García Martínez, obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada, como preclaramente predijo el teólogo francés Charles Journet cuando afirmó: ‘il faudra compter à l’honneur de l’Église d’Espagne’» .

Dirigida por José Miguel Delgado Idarreta, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de La Rioja, la tesis ha sido examinada por un tribunal compuesto por Julián Casanova, Roberto Germán Fandiño, Manuel Revuelta, José-Leonardo Ruiz y Juan José Tamayo.
Maria Antonia San Felipe Adán (Calahorra, 1957) es licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Zaragoza e investigadora agregada del Instituto de Estudios Riojanos. Ha publicado, junto con otros autores, La Rioja 1936. Jirones de la Historia en 2007. Ha sido alcaldesa de Calahorra.