REAL ACADEMIA DE

Alerta roja” ante el paro y el desinterés por los estudios técnicos

· La y el lanzan un debate sobre la educación, la vocación y el empleo

· Aníbal Figueiras y Manuel Acero, presidentes de la y del IIE, unen esfuerzos para advertir sobre este problema y plantarle cara

· Ambas corporaciones reúnen a destacadas personalidades del ámbito académico y profesional para que les ayuden a encontrar vías de solución

SOS para la ingeniería. Resuenan las alarmas entre los ingenieros, prácticamente ya en alerta roja, y las dos máximas instituciones del sector -la Real Academia de Ingeniería y el Instituto de Ingeniería de España- que representan a un colectivo de más de 150.000 profesionales deciden unir sus esfuerzos para advertir de la situación y plantar cara al problema. La RAI y el IIE ultiman los preparativos de un encuentro, el próximo día 24 de febrero (c/Don Pedro 10, sede de la RAI, a las 17.00)en el que personalidades del sector académico y empresarial analizarán la situación para buscar salidas.

Los altos niveles de desempleo y la baja remuneración de los puestos de trabajo ofertados afectan ya a los jóvenes ingenieros, algo impensable hace unos años. Muchos se marchan del país para continuar en mejores condiciones salariales e, incluso, iniciar sus carreras profesionales. El reciente llamamiento del Gobierno alemán para reclutar ingenieros españoles que tiren de su “locomotora productiva” ayudará a reducir nuestras abultadas cifras del paro pero, al mismo tiempo, ofertas como ésta vienen a consolidar la fuga de cerebros en el área de la investigación técnico-científica. En este “caldo de cultivo”, tanto la RAI como el IIE constatan que el desinterés de los jóvenes estudiantes por este tipo de enseñanzas va en aumento.

A través de sus respectivos presidentes, Aníbal Figueiras y Manuel Acero, la RAI y el IIE advierten a los responsables educativos y empresariales que estamos no sólo ante un problema de la ingeniería en particular sino del país en general. Hay que ponerle remedio cuanto antes, para evitar quedar descapitalizados y que disminuyan los niveles de bienestar que tanto ha costado conseguir. A los primeros, les piden fórmulas que estimulen, ilusionen y atraigan a los estudiantes preuniversitarios hacia los estudios de carácter técnico-científico. A los segundos, que actúen para evitar la fuga de cerebros jóvenes motivados por mejores oportunidades.

En riesgo también el modelo de crecimiento basado en

El desinterés de los estudiantes por las ingenierías y los estudios técnicos no es nuevo, pero ha ido acentuándose en los últimos años, en paralelo al debate sobre la nueva estructura de las enseñanzas técnicas. Terminada la reforma en el año 2010, es un momento adecuado para reflexionar sobre la respuesta de los estudiantes a la nueva oferta universitaria, la calidad y valores de la educación impartida; así como la demanda de ingenieros por parte del sector productivo.

Si los titulados en ingeniería no encuentran salidas profesionales, el interés de los jóvenes hacia este tipo de estudios seguirá resintiéndose, poniendo en peligro el crecimiento del país y comprometiendo la I+D+i. España no puede permitirse el lujo de perder su capital humano. Según cálculos del Instituto de Ingeniería de España, formar un ingeniero le cuesta al país unos 50.000 euros. La falta de salida profesional muestra un modelo desmotivador. Y sin recompensa no hay estímulo, ni ganas de invertir tiempo y dinero en los estudios.