UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE COMILLAS

Los autores defendieron la necesidad de evitar la cosificación de los migrantes y de trabajar con ellos como agentes de cambio

El (IEM), de la Universidad Pontificia Comillas, y la Fundación CeiMigra presentaron en Comillas “La persona más allá de la migración. Manual de intervención psicosocial con personas migrantes”, una herramienta de trabajo, formación y sensibilización para los profesionales que trabajan con migrantes y en entornos de diversidad cultural, que ha sido coeditada por la fundación y Compromiso Social Bancaja. En el acto, los autores defendieron el abordaje psicosocial porque “es necesario pasar de trabajar con los migrantes como cosas, a trabajar con personas que son agentes de cambio y tienen voluntad”.

Participaron en la presentación Cristina Gortázar, Directora del IEM; Darío Mollá, SJ; Director de Cei Migra; Luisa Melero, coordinadora del libro y técnica del Departamento de Estudios e Investigaciones de la fundación; Luis Díe, responsable del mismo departamento y profesor de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, y Alfonso Cuadros, asesor técnico en políticas sociales y migraciones en la Asamblea de Madrid y colaborador de Comillas y de la Universidad de Castilla-La Mancha.

La profesora Gortázar expresó su satisfacción por la edición del manual, elaborado con profundad y buen hacer: “Tenemos mucho que aprender de él quienes nos dedicamos a la investigación académica, porque si no estuviéramos en contacto con la investigación aplicada, poco podríamos hacer por la sociedad”. Habló de la vinculación del IEM y Cei Migra, a través del Servicio Jesuita a Migrantes, que favorece la unión entre las dos vertientes de la ciencia y la investigación en materia de migraciones, la académica y la social. Mollá insistió en la colaboración entre ambas instituciones y afirmó su intención de que “nuestra acción esté fundada en la reflexión y nuestra reflexión esté fecundada por las acciones cotidianas”.

Melero introdujo el manual, que sirve de material de formación, autoformación y sensibilización y de apoyo al trabajo cotidiano. El objetivo, aseguró, es rescatar a la persona de la cosificación del fenómeno migratorio y poner de manifiesto que el trabajo de integración y cohesión necesita un componente de intervención psicosocial, una necesidad de la que son cada vez más conscientes los profesionales, que reclaman formación en este ámbito. “Vamos a seguir siendo una sociedad plural y para que esto no se incendie hará falta un espacio de diálogo”, dijo.

“No podemos separar la dignidad de las personas de sus condiciones reales de vida”, afirmó Luis Die, autor de uno de los capítulos. En su exposición defendió la centralidad del hombre y de su experiencia en el análisis de la realidad social, porque “la comprensión de la persona facilita la previsión de los problemas y la identificación de los factores de riesgo”. Hay que diferenciar, defendió, los procesos que afectan a cualquier ser humano de los propios de las personas migrantes. Animó a reconocer la importancia del estudio de las necesidades humanas que, a su juicio, son lo que nos une, más allá de las diferencias culturales o religiosas. Llamó la atención sobre la imagen social del migrante. ¿Corresponde la que se transmite con la realidad?, ¿se puede hablar de ellos como una identidad homogénea?, ¿tenemos todos los españoles una identidad homogénea?, se preguntó. “Hay que estar muy alerta porque una vez que se despiertan los fantasmas del racismo y la xenofobia es muy difícil enterrarlos”, advirtió.

Alfonso Cuadros no tuvo dudas sobre la pertinencia de la obra. “Estábamos esperando un proyecto como este manual, en el que profesionales de distintos campos nos planteamos qué es la intervención psicosocial”. Cuando preparaba su colaboración en el libro, se planteó que había que hablar “de ellos pero con ellos” y que “esta persona (el migrante) era yo y somos todos en algún momento de nuestras vidas”. Resumió su capítulo, sobre los factores de la intervención, entre los que destacó, por encima de los demás, el humano. Recordó que el encuentro en la intervención es de caso único, porque cada caso es diferente, cada persona única y la intervención, cosa de dos. “El factor humano es la cuestión más delicada en la diversidad cultural, nunca dejamos de aprenderlo”, concluyó.