UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El responsable del Área de Toxicología testificó ayer en el juicio junto a una jefe de servicio del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses

La presencia de diatomeas en la médula ósea de Mari Luz Cortés demuestra que murió por inhalación premortem de agua. El profesor de la Universidad Pablo de Olavide Guillermo Repetto, que testificó en la Audiencia Provincial de Huelva junto a una jefe de servicio del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, mostró fotografías de los seis tipos de diatomeas que halló en las muestras de la niña. La detección de estas algas microscópicas en órganos cerrados, como la médula ósea, confirma que la inmersión se produjo en vida, ya que es necesario que exista actividad cardiorespiratoria para que las diatomeas procedentes del agua se distribuyan hacia estos órganos.

Además de los aspectos cuantitativos, asimismo se cumplen los criterios cualitativos de muerte por sumersión-asfixia, al haberse identificado los mismos géneros de diatomeas en muestras de agua de la marisma de Huelva que en la muestra de la médula ósea. Adicionalmente también se ha aportado información sobre el posible lugar de la sumersión, ya que se ha estudiado la biodiversidad de diatomeas en aguas del Estero del Rincón y de la confluencia de los ríos Tinto y Odiel, observándose una mayor concordancia del primero con la muestra de médula ósea.

Guillermo Repetto es responsable del Área de Toxicología de la Universidad Pablo de Olavide y coordinador de la docencia en ciencias forenses del Máster en Criminología.