UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Eran los recientes años de vacas gordas en las finanzas internacionales y en las inversiones inmobiliarias. Grandes empresas del residencial alicantinas, de la Comunidad Valenciana y de España decidieron probar fortuna en instalándose con sus recursos económicos y su experiencia en el sector. Hoy, proyectos abandonados, urbanizaciones fantasma a medio construir e incluso algunas importantes complicaciones judiciales forman parte del balance de la aventura. La Universidad de Alicante ha diagnosticado el motivo de este fracaso y está elaborando propuestas para buscar soluciones que ayuden a que el residencial sea allí una fuente de prosperidad.

Las investigaciones se están realizando en el seno del Instituto de Investigaciones Turísticas de la Universidad de Alicante. Están financiadas por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo. Las dirige el profesor de la UA Antonio Aledo Tur y forman parte del equipo los profesores Hugo García Andreu y Javier Ullán, de Sociología, y Ana Ramón y José Perles, de Económicas. El proyecto se desarrolla conjuntamente con la brasileña Universidad Federal de Río Grande del Norte La UA se ocupa de los aspectos socioceconómicos del caso; la institución brasileña, del medioambiental.

El proyecto nació en 2007 con el objetivo de analizar el fenómeno de las fuertes inversiones españolas hoteleras y de turismo residencial que se estaban realizando en aquel país, concretamente en su zona nordeste, con foco en el estado de Río Grande del Norte y en áreas de influencia de las ciudades de Natal y Pipa. Indica Antonio Aledo que grandes empresas (como la alicantina Marina D´Or, por ejemplo) llevaban embarcándose desde algunos años antes en auténticos macroproyectos, algunos de hasta decenas de miles de apartamentos, u hoteles de cinco estrellas con campos de golf e instalaciones deportivas de alto nivel. Incluso recurrieron al apoyo publicitario de famosas figuras internacionales. Pero en 2008 se produce la crisis mundial y todo se paraliza o se interrumpe bruscamente.

Antonio Aledo resalta el enorme impacto que semejantes iniciativas podían ejercer en una de las áreas con más pobreza y desequilibrios regionales de Brasil. “Impacto que, por la necesidad de desarrollo que tiene la zona, podía ser tanto positivo como negativo”, advierte. El entorno, con parajes de gran belleza, es un ecosistema frágil donde hay interminables kilómetros de costa de dunas, pero también con espléndidas playas que constituyen un potencial de explotación económica que no puede desperdiciar una región de pobreza crónica, con una economía de subsistencia y labores de mucha dureza como, por ejemplo, la pesca con medios tradicionales.

Lo ocurrido, según el proceso investigado, ha sido que las empresas españolas en principio plantearon su iniciativa en en el ámbito del turismo residencial, pensando en el jubilado europeo (el estado brasileño de Río Grande del Norte es el más próximo a Europa) pero dieron luego el salto a las promociones urbanísticas y de éstas a la simple especulación, incentivada por los movimientos financieros de principio de la pasada década y los bajos costes de la zona. De esos precios baratos del suelo da idea un episodio que, según relata Antonio Aledo, se produjo años antes de la llegada de las empresas españolas: un nativo había vendido una franja de terreno litoral de su propiedad por un televisor y un frigorífico, y se ufanaba del buen negocio realizado. Pero se movían en un entorno social y administrativo desconocido para las firmas españolas, que quedaban expuestas a la actuación de intermediarios aprovechados. Incluso se hicieron algunas promociones sin tener definida la propiedad legal del suelo que dieron luego origen a graves consecuencias judiciales.

“Fue un ejemplo de economía especulativa que desprecia los riesgos con expectativas de beneficios irreales y de “turismo ficción”, en lugares sin servicios, sin cultura turística ni mano de obra preparada. El desarrollo turístico que a España le ha costado 50 años quisieron hacerlo en 5″, señala Antonio Aledo.

“Nuestro objetivo al redactar dentro de esta investigación las medidas a adoptar -indica- irá orientado a beneficiar a todo el sector: la población, los inteses locales y las empresas españolas. No intentamos en absoluto demonizar el turismo, porque esta actividad puede generar efectos muy positivos en aquella región tan necesitada de desarrollo. Pero la actividad debe cambiar hacia fórmulas más respetuosas con el medio ambiente y más equitativas social y económicamente, no basadas en el beneficio rápido sino en actividades estables. Por ejemplo, las empresas mejor estructuradas están evolucionando hacia promociones destinadas a la naciente clase media brasileña, incluso a las de viviendas sociales que está impulsando el gobierno “.