UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Durante muchos años ha reinado incontestablemente en las presentaciones de proyectos o productos, pero la era del popular programa informático PowerPoint toca a su fin y arrastrará en su caída al uso del ordenador en esas sesiones. Está naciendo con fuerza la época de las presentaciones “en la nube”, es decir, alojadas en páginas web, y controladas en la pantalla con dispositivos móviles. Así se enseña estos días en la Universidad de Alicante.

El arte de una buena presentación ha dado el salto de una dimensión (es, decir, lineal, una secuencia ordenada de diapositivas digitales) a las dos dimensiones, en la que el presentador se puede desplazar por la pantalla a derecha e izquierda y arriba o abajo, en cualquier dirección, ampliando o reduciendo los detalles a su antojo. Y empiezan a vislumbrarse ya las 3 dimensiones. Así lo indica Rafael Mora Catalá, diseñador del Gabinete de Imagen de la Universidad de Alicante y profesor de Sociología, que estos días ha impartido un taller sobre este tema en la Escuela Politécnica Superior especialmente orientado a presentaciones académicas.

“Estamos entrando en la era 2.0 de las presentaciones, y algunos hablan ya de la 3.0”, afirma. Las páginas web preparadas para alojar presentaciones ofrecen variadas ventajas sobre los programas tradicionales, de todos los cuales el más difundido (se le calculan 500 millones de usuarios en todo el mundo) es el PowerPoint. Una de esas ventajas es ese salto a las dos dimensiones y mayor flexibilidad para incorporar vídeos y sonidos de calidad. Otra, la accesibilidad y la posibilidad de hacer presentaciones colaborativas, es decir, que varias personas desde puntos geográficamente alejados pueden participar en una misma presentación. Estos nuevos métodos de presentación se liberan incluso del propio ordenador donde se alojaba el programa para poderse realizar con dispositivos móviles, tabletas e incluso teléfonos con acceso a .

Aunque su taller se centra en los aspectos de la presentación gráfica, advierte Rafael Mora de que, sin embargo, se debe procurar que la atención del público se concentre en el producto o el proyecto, “no en los adornos de la propia presentación, que no son más que el envoltorio. Los mismos principios de utilización que regían para los métodos clásicos de presentación -la forma no debe predominar sobre el contenido- siguen siendo válidos para los nuevos “en la nube”. Por ejemplo, el tiempo del que disponga el auditorio. Sobre todo en el campo de las presentaciones a empresas hay ocasiones en que sólo se dispone de cinco minutos y hay que saber condensar al máximo la información, sin perderse en adornos innecesarios. La forma tiene que ser atractiva, pero cuanto más se ciña al producto o proyecto y más breve sea, mejor”, y alude a la frase pronunciada por un general norteamericano a raíz de un esquema sobre Afganistán: “PowerPoint nos hace estúpidos”.

Añade Rafael Mora que, además, en toda sesión se debe proporcionar un dossier en papel que incluya también si es posible un CD para que lo que se ha explicado se pueda recordar y tener en cuenta una serie de principios. Asimismo da consejos sobre cómo entretener, superar el miedo escénico o controlar la propia imagen corporal del presentador.

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