UNIVERSITAT DE VALENCIA

Presentado el estudio en el congreso de la Society of Vertebrate Paleontology, celebrado en Pittsburgh (USA)

Un equipo formado por los Vicent Crespo, y Plini Montoya, de la Universitat de València, y Marc Furió, del Institut Català de Paleontología (ICP), ha recuperado de marsupiales (grupo al que pertenecen los canguros o los koalas) en las cercanías de Araia, pedanía perteneciente al término municipal de Alcora (Castellón).

Este grupo de mamíferos, que se caracterizan porque las crías completan su desarrollo en el interior de la bolsa marsupial materna (o marsupio), habitaron también en épocas pasadas en África, Asia y Europa. En estos tres continentes, los marsupiales se fueron extinguiendo a lo largo del Terciario, y el último registro en Europa data del Mioceno.

La especie fósil hallada en tierras castellonenses, cuyo nombre científico es , está emparentada con los marsupiales americanos, ya que forma parte de la familia de los didélfidos, a la que también pertenecen las zarigüeyas actuales.

Además de los marsupiales, se han obtenido también restos de roedores, insectívoros, quirópteros (murciélagos) y de algunos grandes mamíferos, que han permitido fechar los yacimientos paleontológicos en unos 16 millones de años de antigüedad, en la parte inferior de la época conocida como Mioceno. Por tanto, los fósiles recuperados en Araia pertenecen a los últimos marsupiales que habitaron la Península Ibérica.

El ambiente donde vivían estos animales debió tratarse de una zona boscosa subtropical, en las cercanías de un gran lago que abarcaba los actuales términos municipales de Alcora y Ribesalbes. En la parte profunda del lago se depositaron los sedimentos que constituyen el clásico yacimiento paleontológico de conservación excepcional de Ribesalbes, que ha proporcionado magníficos fósiles de plantas, insectos y anfibios. En una etapa posterior, en los fangos de las riberas del lago se acumularon los restos esqueléticos de mamíferos que constituyen los yacimientos de Araia.

Para su obtención se tuvieron que procesar varias toneladas de sedimento, que fue tamizado para eliminar las arcillas y los limos. Posteriormente se procedió a triar el residuo grano a grano para extraer los fósiles, que consisten sobre todo en dientes aislados. Para su estudio se requieren técnicas de microscopía electrónica, ya que estas piezas dentarias poseen un tamaño que no suele superar el milímetro.

Los trabajos paleontológicos en el área de Araia, que se han llevado a cabo durante los años 2009 y 2010, han sido autorizados y financiados por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana. Los primeros resultados se han presentado recientemente en el congreso anual de la Society of Vertebrate Palaeontology, celebrado en Pittsburgh (Estados Unidos).

La gran riqueza paleontológica que encierran los afloramientos de Araia d’Alcora permite albergar esperanzas de realizar nuevos hallazgos de interés científico durante futuras campañas de excavación.

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