El pasado 16 de marzo, tuvo lugar en el la jornada parlamentaria “La transformación de la ”, a cargo del grupo socialista. De la exposición que hizo el ministro Francisco Caamaño, destacamos el énfasis que puso en la redacción de la Ley de . Como afirmó el propio Caamaño “no es comprensible que nuestras busquen cortes de arbitraje” en el extranjero. En efecto, la falta de tradición y de cultura hace que muchas compañías recurran a tribunales en el extranjero, cuando en España existen cortes perfectamente capacitadas para dirimir litigios.

Con el objetivo de transmitir a la empresa española seguridad y capacidad en la administración del arbitraje, la Asociación Europea de Arbitraje, Aeade, trabaja en el fomento y promoción de este ADR en España. Sin ir más lejos, a finales de 2010, Aeade creó el Comité de Arbitraje Marítimo y de Transporte, con el firme propósito de convertir a Madrid en una sede de arbitraje a la altura de Londres, Miami o Nueva York para resolver conflictos que puedan surgir en la industria marítima, del transporte y del comercio internacional.

Para consolidar este objetivo, se buscó un panel de árbitros de prestigio con un alto nivel de cualifación y dilatada experiencia; son juristas y académicos especializados en la materia.

Recurrir al arbitraje puede aliviar la congestión de la justicia ordinaria, como bien señaló Caamaño, pero debemos conseguir que en nuestro país se venza, como definió el abogado y ex presidente del Consejo de Colegios de Abogados de la Unión Europea, Ramón Mullerat, el mayor obstáculo para el arbitraje: “La falta de conocimiento y cultura relativas a las ADR (Alternative Dispute Resolution)”. Las empresas deben recurrir al arbitraje convencidas de que es la mejor vía para resolver sus conflictos, más allá de que se pueda ayudar o no a la descongestión de los juzgados…