UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Melissa Powers, experta en , imparte un curso sobre cambio climático en la Universidad de Navarra

“No está claro que los acontecimientos de vayan a cambiar la opinión en torno a la . Se trata de un debate de carácter más político que legal o de seguridad”, afirmó hoy la estadounidense Melissa Powers, experta en Derecho Ambiental de la Lewis & Clark Law School. La especialista, que imparte esta semana un curso sobre cambio climático en la Universidad de Navarra, señala que a pesar de ello, es probable que la crisis de lleve a reformar algunas cuestiones relacionadas con las plantas nucleares.

“En primer lugar, puede que se obligue a cerrar plantas nucleares antiguas situadas en lugares de actividad sísmica. Al igual que en el país nipón, muchas plantas nucleares están situadas cerca de fallas geológicas, en zonas costeras o áreas propensas a inundaciones”, explica. Según dijo, esto supone un riesgo, ya que requieren electricidad para mantener el agua fría y evitar un recalentamiento de los materiales nucleares. “Así, cuando el tsunami estropeó el tejido eléctrico los generadores fallaron y las plantas dejaron de tener acceso a ese agua, lo que contribuyó a los problema de los reactores”.

Por otra parte, Melissa Powers asegura que la crisis de Japón puede forzar a los legisladores a tener en cuenta los riesgos del almacenamiento de combustible: “Para muchos expertos el mayor riesgo de la planta japonesa es el almacenamiento de esos combustibles, que normalmente se mantienen en piscinas de agua fría. En este caso, han sido descubiertos y por ello, se han comenzado a calentar, provocando la radiación. El desastre radiactivo de Japón puede provocar el desarrollo de lugares permanentes de almacenamiento o el cierre de aquellas centrales que no los tengan”.

Energía nuclear como respuesta al cambio climático

Finalmente, para esta experta, es posible que la situación en Japón provoque cambios en el sector energético ya que “en muchas partes del mundo se ha visto la energía nuclear como una forma de responder al cambio climático”. Teniendo en cuenta que el coste aproximado de la construcción de una planta nuclear está entre los 8 y 5 billones de dólares, sin contar con los costes asociados al manejo de combustibles usados y a los daños medioambientales y humanos, “la situación de puede provocar un aumento de los precios y llevar a reconsiderar la viabilidad económica de esta energía”.
“De este modo -concluye-, si un aumento de las medidas de seguridad en las centrales nucleares provoca el cierre de plantas, los políticos tendrán que desarrollar estrategias más agresivas y globales para producir energía renovable”.