UNIVERSIDAD DE ALICANTE

La vulnerabilidad del litoral español a los efectos del sobre sus recursos de agua y su actividad turística crecen de norte a sur. Esta es una de las conclusiones preliminares de un proyecto de investigación en que participa la Universidad de Alicante, y que encuentra la provincia de Alicante expuesta a importantes impactos por esta causa.

Estas investigaciones se desarrollan dentro de un proyecto de ámbito europeo denominado ESPON-Climate. Por parte española participan en él, además de la UA, las universidades de Barcelona y Autónoma de Barcelona. La Universidad de Alicante está representada por los catedráticos Jorge Olcina (Instituto de Geografía) y Fernando Vera (Investigaciones Turísticas).

El proyecto ESPON-Climate, en el que participan centros científicos de numerosos países, tiene el objetivo de analizar los efectos del cambio climático sobre las economías regionales y locales del espacio geográfico europeo. Lo lleva a cabo el Observatorio Europeo de Ordenación del Territorio, un organismo dependiente de la Comisión Europea cuya misión es el diagnóstico continuo del territorio europeo en aras al cumplimiento de los objetivos de la Estrategia Territorial Europea. Hace un año la UA acogió una reunión de 43 expertos de diferentes países participantes en este proyecto.

Según un avance preliminar de resultados (el proyecto finalizará en octubre), los estudios parten de las previsiones de que las temperaturas promedio en la cuenca del Mediterráneo pueden aumentar considerablemente durante el siglo XXI mientras que las precipitaciones pueden disminuir. El objetivo de la investigación que se está realizando es evaluar la vulnerabilidad de la población a la posible escasez de agua en las zonas turísticas de la costa mediterránea española, la sensibilidad del sector turístico al cambio climático y su capacidad de respuesta.

“En general la vulnerabilidad tiende a aumentar de norte a sur en el litoral mediterráneo español debido al aumento de la exposición y la disminución de la capacidad de adaptación (especialmente en lo que se refiere a capacidad económica)”, indican los redactores del informe.

Para el litoral de Valencia y Alicante su análisis señala que la exposición a la escasez futura de recursos hídricos es alta y más importante cuanto más al sur de este litoral, y los impactos pueden llegar a ser importantes. La capacidad de adaptación al cambio climático es mejor en Valencia que en Alicante, donde es inferior fundamentalmente al tener en cuenta la menor renta por cápita. No obstante, mecanismos de respuesta ante la escasez de recursos de agua, como la desalación y la reutilización de aguas regeneradas, pueden mejorar esta situación.

El informe preliminar apunta como caso extremo la Costa del Sol, donde los diferentes factores se combinan generando la zona española más vulnerable. En cambio, algunas zonas de Cataluña tienen una capacidad elevada de adaptación, algo similar a lo que ocurre en las slas Baleares.

Para realizar su trabajo los investigadores están valorando en el territorio la sensibilidad física, económica, social y ambiental, y las capacidades de adaptación tecnológica y económica. Las variables estudiadas son la disminución de la disponibilidad de agua, el empleo en la industria hotelera, la infraestructura turística y la magnitud de la expansión urbana, además de los índices de consumo de agua en las zonas turísticas, los ingresos regionales, la capacidad de desalación y la reutilización del agua.