UNIVERSIDAD DE NAVARRA

La investigación del Dr. Roberto Muñoz en la Facultad de Medicina y la Clínica Universidad de Navarra recuerda que un 5% de los adultos sufre

Según una investigación realizada por el Dr. Roberto Muñoz en la Facultad de Medicina y en la Clínica Universidad de Navarra, las personas con grave (SAHS) tienen más del doble de posibilidades de sufrir un isquémico. En concreto, un 2,5 más.

Así lo ha comprobado en un análisis realizado para su tesis doctoral entre 394 sujetos de 70 o más años. “Después de estudiar la calidad de su sueño, seguimos a los voluntarios durante seis años. Transcurrido este tiempo, 20 de ellos habían sufrido un ictus”, explica este pamplonés. De este modo, confirmó que además de que la apnea del sueño afecta sobre todo a personas en edades medias y avanzadas -se estima que el 5% de los adultos la sufre- esta prevalencia puede aumentar significativamente conforme avanza su edad.

Asimismo, el nuevo doctor en Medicina advierte que la apnea “puede aparecer en edades pediátricas, aunque con causas y características diferentes”. Entre los factores de riesgo que más predisponen a padecerla, el experto destaca la obesidad: “Por eso, una de las medidas para evitar el problema es bajar de peso. De hecho hay pacientes que sólo reduciendo su peso han conseguido incluso hacer desaparecer la apnea”.

“También conviene evitar dormir boca arriba -ya que en esta postura facilitamos la aparición de los ronquidos-, así como abandonar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol”, añade Roberto Muñoz. En los casos más graves, el tratamiento incluye el uso por la noche de una mascarilla de aire a presión, aunque subraya que cada paciente debe recibir el tratamiento más adecuado a su caso.

Secuelas y

En opinión de Roberto Muñoz, médico del Servicio de Neurología del Complejo Hospitalario de Navarra, a pesar de que la tasa de mortalidad por ictus es importante, “en los últimos años se ha reducido de forma significativa, tanto en España como en la Comunidad foral, gracias, sobre todo, a las unidades de ictus de hospitales y a los programas de atención inmediata”.

A pesar de todo, un porcentaje elevado de los afectados presenta secuelas después y, por añadidura, alguna discapacidad: “Estamos, por tanto, ante un problema grave de salud pública, no sólo por los fallecimientos que causa, sino porque es una de las principales causas de discapacidad en nuestra sociedad”.

Respecto a los problemas asociados a la apnea del sueño, Roberto Muñoz señala que el problema -que básicamente se caracteriza por ronquidos intensos acompañados de pausas prolongadas de respiración (más de 10 segundos)- provoca también cansancio y menor rendimiento intelectual, ya que el sueño es de peor calidad. “A largo plazo, además, las alteraciones en la respiración pueden desembocar en hipertensión, problemas cardiovasculares y, finalmente, en ictus, de ahí la importancia de prevenirla y tratarla desde sus comienzos”, culmina el experto.