UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

Seis investigadores de la Facultad de Educación han llevado a cabo una evaluación pedagógica y psicológica en dos centros piloto para conocer los efectos del programa

El desarrollo integral de los niños y jóvenes es el principal objetivo del programa “Educación responsable”, impulsado por la con la colaboración de la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria y en cuya evaluación contribuyen, como especialistas en investigación educativa, seis profesores de la Universidad de Cantabria.

Esta iniciativa, pionera en nuestro país, promueve la adquisición de competencias socio-emocionales y valores en niños y jóvenes a través de un programa que se ha aplicado de forma intensiva en dos centros educativos cántabros -con carácter experimental-, aunque han sido cerca de cien los colegios donde se han desarrollado programas parciales de “Educación responsable”.

Las experiencias desarrolladas desde hace años en el colegio público Marcial Solana (La Concha de Villaescusa) y el concertado Sagrados Corazones (Torrelavega) han sido evaluadas desde una doble perspectiva: psicológica y pedagógica. María Ángeles Melero y Raquel Palomera, del área de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UC, se han encargado de la evaluación psicológica estudiando variables como la inteligencia emocional, asertividad o los niveles de ansiedad de los estudiantes. La evaluación pedagógica, realizada a través de encuestas y cuestionarios a los docentes y equipos directivos de los centros, ha estado a cargo de Javier Argos, Pilar Ezquerra, José Manuel Osoro y Laurentino Salvador, todos ellos del Departamento de Educación de la UC.

Según Argos y Melero, coordinadores de cada una de las dos partes del estudio, el programa “Educación responsable” es uno de los más extensos que se hacen en España para analizar las habilidades socio-emocionales y los valores de los escolares. “En nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, no se evalúa casi ningún programa educativo porque es muy costoso en tiempo y dinero. La apuesta de la Fundación por evaluar el suyo es valiente, porque aunque las decisiones están fundamentadas, podría no haber dado los resultados esperados”, explica Melero. Afortunadamente, no es así.

RESULTADOS POSITIVOS

Los primeros resultados de la evaluación psicológica muestran cómo el alumnado de los dos centros piloto mejora significativamente respecto al grupo de estudiantes que no ha participado en el programa en diferentes variables (para ello se han utilizado seis grupos de control en otros tantos centros). La inteligencia emocional, es decir, la claridad y comprensión para identificar y diferenciar las propias emociones, así como la capacidad para reparar estados emocionales negativos, es la habilidad que más ha mejorado, seguida por el comportamiento asertivo -capacidad para defender sus derechos y expresar ideas y sentimientos respetando a los demás y evitando conflictos- y la reducción de los niveles de ansiedad.

Todas estas mejoras tienen consecuencias probadas relacionadas con algunos de los problemas más graves y difíciles de resolver del sistema educativo: previenen el consumo de drogas; mejoran la convivencia y disminuyen los niveles de violencia; mejoran la relación entre profesores y alumnos; y reducen los síntomas asociados a la depresión infantil y juvenil. Además, se detecta una correlación entre el clima escolar y el rendimiento académico. Cuando las relaciones y la comunicación entre estudiantes y docentes es adecuada, los resultados escolares también se incrementan.

AUTOESTIMA, EMPATÍA, RESPETO Y COOPERACIÓN

Respecto a la evaluación pedagógica de los distintos programas del proyecto, que se han ido integrando en la dinámica cotidiana de los centros, los docentes implicados valoran su contribución a la formación integral de los alumnos: mejoras en la autoestima, la empatía, el respeto y la cooperación. El clima del aula, la participación de los estudiantes y el esfuerzo del profesorado son los aspectos mejor valorados. A nivel metodológico, los profesores destacan las estrategias activas y participativas de las actividades y, específicamente, las que potencian el aprendizaje cooperativo.

Según apuntan, “Educación responsable” es coherente con la propuesta formativa de sus centros y, además, valoran muy positivamente el apoyo, disponibilidad y acompañamiento de la Consejería de Educación y, principalmente, de la Fundación Botín, que ha puesto a disposición de los colegios los recursos necesarios en forma de materiales educativos, actividades artístico-emocionales o una plataforma on-line de gran utilidad y flexibilidad.

Todo este trabajo de evaluación se desarrolló entre octubre de 2006 y noviembre de 2009 y sus resultados completos podrán consultarse en la plataforma virtual de la Fundación Marcelino Botín próximamente. Además, los informes se editarán en una publicación internacional de interés para docentes e investigadores. El programa “Educación responsable” tendrá continuidad, ya que la Fundación Marcelino Botín extenderá su aplicación intensiva a un total de quince centros para el curso 2011-12, y seguirá contando con la Universidad de Cantabria para la evaluación de sus progresos.

http://educacion.fundacionbotin.org