UNIVERSIDAD DE GRANADA

Así se indica en el “Fallas activas en la Cordillera Bética”, obra de los profesores Carlos Sanz de Galdeano y José A. Peláez, publicado por la Editorial de la Universidad de Granada ()

Los más energéticos de la Cordillera Bética se concentran en Málaga, Sur de Granada, Almería, Murcia-Alicante y Sur de Valencia, aunque teniendo en cuenta la sismicidad histórica se puede afirmar que los más energéticos no superan normalmente el valor 6. 0 de magnitud, según se indica en el libro “Fallas activas en la Cordillera Bética”, escrito por los profesores Carlos Sanz de Galdeano (Universidad de Granada) y José A. Peláez Montilla (Universidad de Jaén), y publicado por la Editorial de la Universidad de Granada (eug), en la colección “Biblioteca de Ciencias Experimentales y Exactas”, que dirige el profesor Manuel Barros Díaz.

En “Fallas activas en la Cordillera Bética” se pretende, según los autores, dar una visión general, no detallada, del conocimiento actual que se posee de las fallas activas de la Cordillera Bética. En este trabajo se han utilizado buena parte de los datos de neotectónica, tectónica activa y sismicidad conocidos, de manera que de la conjunción de los mismos ha resultado una propuesta de fallas activas y también un buen número de dudas. “Los datos más fiables –señalan los autores, Carlos Sanz de Galdeano y José A. Peláez– permiten determinar fallas activas, y los menos fiables, así como las numerosas lagunas de conocimiento, plantean retos en los que se debe avanzar en la investigación, sin querer decir que no haya que hacerlo incluso en los sectores mejor conocidos”.

Así, esta visión de conjunto es útil –siempre según los autores– para la prevención de riesgos naturales, en especial de los que provienen de los terremotos que pueden llegar a generar las fallas activas, suministrando datos esenciales para la planificación de los usos que pueden tener los distintos sectores de la Cordillera Bética.

Según los investigadores, autores de este libro, la actividad sísmica superficial en el contacto de las Placas Ibérica y Africana, en la Cordillera Bética, “presenta una distribución espacial difusa, no dibujándose de forma clara el contacto entre placas”. Se observa, sin embargo, la presencia de “diversas áreas sísmicas que se diferencian por sus grados de agrupamiento de terremotos. Esto es un claro reflejo de la complicada estructura cortical y de la existencia de diferentes juegos de fallas activas”.