UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA

El trabajo, leído en la UPNA, es obra de José Antonio Ordoñana Martín

José Antonio Ordoñana Martín, titulado superior de conservatorio en la especialidad de Flauta Travesera y doctor por la Universidad Pública de Navarra, ha investigado en su la percepción y cognición de obras de música no tonales por parte de oyentes formados musicalmente. Los resultados de su investigación, en la que participaron profesores de escuelas de música y conservatorio y estudiantes de grado superior de música, revelaron que “a pesar de la linealidad de una composición musical no tonal, la intuición perceptiva de estos oyentes les permite agrupar las frases musicales y marcar jerarquías basadas en otros aspectos de la partitura, haciendo posible su organización y comprensión”.

La música atonal, desde la perspectiva de la percepción, podría definirse como la música que no responde a una organización como la que se establece en la música tonal, donde cada grado de la escala tiene una función que además es jerárquica. En la música atonal se prescinde de centros tonales como polos estables del discurso musical.

“La música no tonal no es una música socialmente aceptada, a pesar del impulso que está experimentando en las últimas décadas -indica este investigador-. Se parte de la hipótesis de que la dificultad para comprenderla es debida a una potente enculturación de la tonalidad y a que la atonalidad no posee una estructura preestablecida que facilite su comprensión. Sin embargo, se piensa que el oyente formado musicalmente posee una capacidad perceptiva que le permite organizar y estructurar la superficie musical de un modo que le resulta comprensible. Es decir: la capacidad intuitivo-perceptiva del oyente debe permitir organizar la superficie musical con el fin de hacerla comprensiva”.

A diferencia de estudios anteriores que comparaban el comportamiento entre músicos y no músicos ante la música atonal, José Antonio Ordoñana ha contado con oyentes musicalmente formados. En concreto, ha realizado dos estudios: el primero, con la participación de 22 profesores de escuelas de música y conservatorio, que escucharon obras atonales de Jolivet y Varèse; y el segundo, con 44 estudiantes de grado superior de música y obras de Takemitsu y Campos.

Según explica, lo más relevante de su investigación “ha sido el comportamiento que los músicos muestran en la audición de una obra como la de Takemitsu, que es una obra de concepción lineal y muy difícil de segmentar. Pese a ello, observamos que la intuición perceptiva de estos oyentes con formación musical les permite reorganizar y marcar otras jerarquías basadas en otros aspectos de la partitura, lo que hace posible la organización y comprensión”.

Como innovación metodológica, destaca los análisis de correspondencia entre diferentes audiciones y análisis de estabilidad perceptiva, que han permitido “apreciar el común comportamiento perceptivo de los sujetos participantes”. Asimismo, el trabajo ha confirmado “la influencia decisiva de los elementos más sobresalientes de la pieza para la formación de grupos” y que “la coherencia de la obra musical depende de la capacidad del oyente para tratar la información musical fuera de los convencionalismos adquiridos por la audición de música tonal”.

Su tesis doctoral, “La estructura de la música atonal y las leyes de la percepción. Un estudio con profesorado y estudiantes de música”, ha estado dirigida por la profesora Ana Laucirica, del Departamento de Psicología y Pedagogía de la UPNA, y el profesor Michel Imberty, del Departamento de Psicología de la Universidad de París Ouest Nanterre y ha obtenido la calificación de Sobresaliente cum laude.

Jose A. Ordoñana ha trabajado como docente en diferentes Escuelas de Música, ha participado como intérprete en diversas formaciones de música de cámara y ha actuado como solista en el Palacio Euskalduna (Bilbao), Kursal (San Sebastián) y Baluarte (Pamplona) en la puesta en escena de algunos cuentos musicales. Trabaja como docente desde el área de Didáctica de la Expresión Musical en la UPNA y en la UPV/EHU, y como profesor de flauta travesera en la Escuela de Música de Bergara.

Su primer trabajo de investigación lo realizó con una beca de la BBK (Bilbao Bizkaia Kutxa) con la que catalogó los Cantorales de Canto Gregoriano de la Comunidad Autónoma Vasca. En la UPNA, pertenece al grupo de investigación Evaluación y desarrollo de la percepción musical y ha participado como investigador en proyectos financiados por Eusko Ikaskuntza/Sociedad de Estudios Vascos, Instituto de Estudios Riojanos, Junta de Andalucía, Ministerio de Educación y Ciencia, Comisión Europea (Proyectos Alfa), y Ministerio de Ciencia e Innovación. Es autor de varios artículos, algunos de impacto internacional, y ha asistido a numerosos congresos internacionales en el ámbito de la educación y cognición musical. En la actualidad, participa como investigador en un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación en el que se evalúan aspectos como la cognición, emoción y audición en el estudio de obras atonales interpretadas por estudiantes de grado superior de música.