UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Un equipo científico acaba de descubrir que el ácido D-aspártico (D-Asp) es un nuevo que puede tener un uso terapéutico en la lucha contra como el o la . En la investigación, aparecida en la publicación /The Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology (The FASEB Journal),/ participan los expertos Jordi Garcia-Fernàndez, Salvatore D’Aniello e Ildiko Somorjai, del Departamento de Genética y del Instituto de Biomedicina de la UB (IBUB), y Enza Topo y Antimo D’Aniello, del Departamento de Neurobiología de la Estación Zoológica Anton Dohrn de Nápoles (Italia).

El D-Asp es una aminoácido descubierto en 1977 por el grupo del experto Antimo D’Aniello en el cerebro de los pulpos, las sepias y los calamares. Desde entonces, se ha investigado esta molécula en Italia y en todo el mundo. El artículo publicado en /The FASEB Journal/ describe, por primera vez, la actividad del D-Asp como neurotransmisor en dos especies animales muy distantes desde el punto de vista evolutivo: la rata común /(Rattus novergicus)/ y el calamar /(Loligo vulgaris/).

Tal como explica el experto Salvatore D’Aniello, primer firmante del artículo, «hace más de cuarenta años se descubrieron los primeros neurotransmisores químicos, pero prácticamente hasta ahora ninguna investigación había descrito una contribución tan sencilla e innovadora como la de este trabajo. El D-Asp no es diferente de otros neurotransmisores clásicos del tipo de los aminoácidos, como la serina o el glutamato, muy estudiados hasta ahora».

Los neurotransmisores son moléculas que transportan la señal química al sistema nervioso. La transmisión sináptica, que puede ser eléctrica o química, tiene lugar mediante veinte neurotransmisores químicos, que pueden ser del tipo de los aminoácidos (L-glutamato, ácido gamma-aminobutírico), péptidos (dopamina, noradrenalina, vasopresina, insulina), aminas (adrenalina, serotonina) o gaseosos (óxido de nitrógeno, ácido sulfhídrico). «En nuestro trabajo –explica Salvatore D’Aniello– analizamos que el D-Asp se ajustara a todos los criterios que caracterizan a las moléculas biológicas con actividad neurotransmisora. Es decir, que se encontrara en altas concentraciones en vesículas sinápticas de la terminación axonal, que se sintetizara en la célula neuronal por la enzima racemasa D-aspártica, que fuera sensible a la despolarización de la terminación nerviosa con el ión potasio, que tuviera receptores en la membrana postsináptica, que se eliminara de forma enzimática después de la acción como neurotransmisor y, por último, que vehiculara la transmisión de la señal nerviosa mediante el segundo mensajero, el adenosín monofosfato cíclico (AMPc)».

El D-Asp tiene un papel importante en las fases iniciales de desarrollo del sistema nervioso central en vertebrados e invertebrados. Al inicio de la vida embrionaria del ser humano, el ratón y el pollo, se genera en gran cantidad en el cerebro. Después del nacimiento, la concentración del D-Asp cae a niveles mínimos y se mantiene así durante la edad adulta. Todo apunta a que esta molécula está implicada en el proceso de aprendizaje y en la memoria de las ratas, y que mejora la capacidad cognitiva de los animales en diferentes experimentos. Según el catedrático Jordi Garcia-Fernàndez, «la investigación básica ayuda a hacer avances en la vertiente aplicada, al describir nuevos mecanismos funcionales que explican la compleja maquinaria biológica del sistema nervioso. Este trabajo, en particular, tiene un interés especial en el campo de las demencias seniles, ya que describe un nuevo neurotransmisor que podría tener una aplicación terapéutica en algunas enfermedades neurológicas (párkinson, esquizofrenia, etc.)».

El equipo del Departamento de Genética de la UB ha contribuido a esta investigación con el estudio del contenido de D-Asp en el sistema nervioso de los modelos animales, en los análisis inmunohistoquímicos y en el estudio comparado del trabajo científico. Aunque a corto plazo no se ha previsto ningún estudio con el D-Asp en humanos, el equipo de la UB se ha marcado un reto en la agenda científica: aislar el receptor específico del D-Asp, un hito que podría significar un paso adelante en el ámbito de la terapéutica.

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