UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

El prestigioso cirujano ingresó ayer en el Claustro de la Universidad de Málaga al ser nombrado por esta institución académica. La rectora, Adelaida de la Calle, le entregó los elementos acreditativos de tal honor: el título, el birrete, los guantes blancos, el Libro de la Ciencia y el anillo, en una ceremonia celebrada en la Facultad de Medicina.

Moreno González fue apadrinado por el profesor de Cirugía de la UMA José Antonio Bondía Navarro, al que le une una estrecha vinculación desde 1972, año en el que coincidieron en el Gran Hospital del Estado de Madrid, en el que el primero desarrollaba su actividad quirúrgica y el segundo iniciaba su carrera como médico residente.

Enrique Moreno (1939) es una de las máximas autoridades mundiales en cirugía y trasplantes. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, fue uno de los pioneros en ejecutar trasplantes hepáticos y en realizar cirugías de enfermedades complejas gastrointestinales, pancreáticas y biliares. Catedrático de Patología Quirúrgica de la Complutense, en 1999 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

Desde 1974 ostenta la jefatura del departamento de Cirugía del Hospital 12 de octubre de Madrid, donde sigue operando y al que ha convertido en referencia mundial de trasplantes.

Reconocimientos

El nuevo doctor honoris causa agradeció en su discurso la distinción otorgada por la Universidad de Málaga en una jornada a la que calificó como “muy especial en mi vida académica”. Mencionó, en este sentido, a algunas de las personas que le han precedido en esta situación, como Federico Mayor Zaragoza, Manuel Elkin Patarroyo, Eduardo García de Enterría, Mario Vargas Llosa o Margarita Salas, cuyos currículos, según afirmó, “hacen que me sonroje ante la gran diferencia entre lo que han hecho y han conseguido ser y lo que yo soy y represento”.

Recordó especialmente a algunos miembros de su familia como su padre, estomatólogo, -“(…) que supo inculcarme el respeto que sentía por todos”-, su madre -(…)el motor central de la familia”-, su hermano Juan Pedro -“que cambió los estudios de la Odontología pasando su currículo de nueve a cinco años, formando con ello a odontólogos de mayor grado de conocimiento y práctica”- y su mujer, María, “la suave luz que me ilumina en esta nueva andadura de mi vida”.

En su discurso, Moreno González hizo un repaso de la historia de las universidades hasta llegar a la situación actual. En referencia a la Universidad de Málaga, alabó su reconocimiento como Campus de Excelencia Internacional y, haciendo una retrospectiva hacia su condición docente, indicó: “Mi vida ha transcurrido básicamente en la práctica clínica; sin embargo, la capacidad docente y el deseo de investigar han sustituido las coordenadas de mi vida”.

Enseñanza

El doctor Moreno cree firmemente que “la base de la docencia se halla en una afirmación simple: No puede enseñar quien no conoce”. Entiende el eminente cirujano que “enseñar es una obligación no sólo del cuerpo docente (…), sino un requerimiento social para cualquiera”.

En relación a los jóvenes, se mostró convencido de que “la juventud nueva nos acerca a un nuevo concepto de inteligencia, a una valoración diferente del esfuerzo individual a favor de la labor en equipo”. Y en cuanto a los investigadores, señaló que “nunca nuestras universidades han sido tan prolíficas en el estudio ni nuestros investigadores habían contribuido al éxito de tantos proyectos de investigación”.

En este sentido, hizo un aviso a navegantes al recordar que “la paradoja permanente es el grave olvido social, político y gubernamental hacia los jóvenes que se esfuerzan”. Añadió que hoy en día “permanecen las condiciones socioeconómicas precarias para esa clase intelectual tan necesaria, la pérdida de la autoestima al repudiar algo del sentimiento de elite que les corresponde”.

Por eso, Moreno González se mostró convencido que “la Universidad debe atender en primer lugar a los jóvenes, docentes e investigadores futuros. Debe recordar su función social y, muy por encima, la justa retribución de su claustro”.

Trayectoria

Por su parte, la rectora, Adelaida de la Calle, alabó la trayectoria profesional y académica del nuevo Doctor Honoris Causa de la UMA: “El sentido de este reconocimiento es incorporar al Claustro a personalidades que con su experiencia y conocimiento nos ayuden a entender el presente; modelos que proporcionen talento y ejemplo y que sean un espejo en el que puedan mirarse quienes aquí enseñan, estudian e investigan. Hoy recibimos a alguien que atesora todos esos méritos”, señaló.

Destacó De la Calle que Enrique Moreno “ha contribuido a hacer de la sanidad española un referente mundial” y recordó un profesor común, el profesor Carrato, que ambos compartieron en la Universidad Complutense.

Ideal de excelencia

Añadió a que el doctor Moreno “siempre ha demostrado el carácter emprendedor en todas sus facetas” y recordó que por su contribución a la Medicina y a la academia “ejemplifica a la perfección el ideal de excelencia que la Universidad de Málaga ha hecho suyo y se esfuerza por materializar cada día”.

También mostró sentimiento la rectora por el hecho de que Moreno González, “al cabo de tantos años y de tantos trasplantes, le siga emocionando el pequeño milagro de ver un hígado cobrar vida mientras se integra en su nuevo organismo”. Por eso, concluyó su discurso diciendo que “el doctor Marañón recomendaba a sus alumnos, sus futuros médicos, infinito amor a sus semejantes. Hoy, un siglo después, Enrique Moreno ha logrado sublimar la frase de Marañón, ya que no sólo domina el trasplante multiorgánico, sino también los trasplantes entre personas vivas”.

Por su parte, el padrino de la ceremonia, el doctor José Antonio Bondía, recordó los años de relación científica y humana que le unen al homenajeado, al que definió como su maestro y “un hombre entregado a los demás que ha sabido contagiar a sus discípulos el amor a la universidad, a la vida hospitalaria y al enfermo”.

Bondía trazó una completa biografía de Enrique Moreno González, al que le avala su trayectoria como pionero en los trasplantes hepáticos. Desde que en 1986 realizara el primero, son ya más de 1.500 los desarrollados hasta ahora. También fue pionero en la técnica del ‘split’, esto es, dividir el hígado de un donante cadáver para dos personas. Igualmente aprendió en las escuelas japonesas las técnicas para utilizar una parte de hígado de un donante vivo. Actualmente trabaja en el novedoso campo de los trasplantes en racimo o trasplantes multiviscerales, consistente en trasplantar cinco o seis órganos de forma simultánea (estómago, duodeno, páncreas, hígado e intestino)

Concluyó su discurso diciendo: “Profesionales como el profesor Moreno son los que resuelven problemas aparentemente insalvables”, tras lo que agradeció la ayuda que ha prestado al grupo de trasplante hepático del Hospital Carlos Haya de Málaga.

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