UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid afirma que los argelinos siguen traumatizados por la

El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid Rafael Bustos ha asegurado hoy que reúne la mayoría de las condiciones para que se produzca un proceso revolucionario, tales como una población mayoritariamente joven, con pocas oportunidades económicas; el cierre de fronteras en Europa; un presidente envejecido y enfermo, que está provocando una situación de bloqueo político porque ya no tiene la fuerza suficiente y le queda mandato hasta 2014. Además, el problema de la falta de libertades es general.

Rafael Bustos ha realizado estas declaraciones durante el transcurso del seminario “La revolución de los jazmines y su impacto en Oriente Medio y el Magreb”, que organiza el y en el que ha impartido la conferencia “¿Por qué después de Túnez y Egipto no cae la ficha argelina?”.

Sin embargo, existen grandes diferencias con respecto a países como Túnez o Egipto. “Argelia es un país acostumbrado a las protestas. Sólo el año pasado tuvo nueve mil convocatorias, huelgas o movilizaciones sociales en todos los ramos, médicos, profesores, funcionarios… algo que no sucedía en Túnez por el fuerte estado policial que existía. Por otro lado, la guerra civil es muy reciente y la sociedad está muy traumatizada por la violencia, que provocó doscientos mil muertos y más de diez mil desaparecidos… lógicamente, la gente se lo piensa mucho antes de enfrentarse a la policía o buscarse problemas, algo que no sucede ni en Egipto ni en Túnez”, ha afirmado.

Por otro lado, también ha señalado que el régimen argelino está más cohesionado que los regímenes egipcio y tunecino, por lo que para que haya un proceso de cambio tiene que existir algún elemento o componente del régimen que decida separarse y retirar su apoyo al sistema. Por ejemplo, el ejército tunecino no ha querido apoyar la represión que la policía ha llevado a cabo en las calles, algo que de momento en Argelia no se produce.

Aunque Argelia es un país con recursos económicos y de nivel de renta medio-alto, gracias al gas y al petróleo, en la sociedad también existe un creciente malestar porque la gestión pública deja mucho que desear. “Un ejemplo de ello son los cortes de luz y de agua en verano, que se vienen reduciendo progresivamente gracias a las grandes obras de infraestructuras que se han llevado a cabo, sobre todo en las grandes ciudades. Sin embargo, a pesar de estas grandes obras y la construcción de plantas desalinizadoras o centrales eléctricas, muchas de las cuales las están construyendo empresas españolas, hace una semana en zonas del interior del país se estaban produciendo cortes de luz debido al fuerte consumo eléctrico”, asegura el profesor.

Debido a estos problemas, los argelinos protestan airadamente e incluso han llegado a atacar las sedes de la empresa pública de distribución de gas y luz Sonelgaz porque los ciudadanos no entienden que en un país que exporta energía a otros países, empezando por España, haya cortes de electricidad. Este tipo de hechos lleva a muchos argelinos a tomarse la justicia por su mano, por lo que directamente la emprenden contra las empresas o los símbolos del Estado.

Por último, Rafael Bustos ha afirmado que Argelia es un país que ha pasado por un duro conflicto civil de más de 10 años, pero está prácticamente terminado, por lo que se puede viajar a este lugar con total tranquilidad y seguridad, salvo en una zona montañosa al este de Argel. Aún así, existe el peligro de atentados yihadistas, pero el terrorismo por causas internas está controlado, propiciado por las leyes de amnistía y los procesos de reconciliación.