UNIVERSITAT JAUME I

El catedrático de Psicología Básica de la Universidad Jaume I de Castellón, Francisco Palmero, considera conveniente desarrollar actividades satisfactorias tras la

El catedrático de Psicología Básica de la Universidad Jaume I de Castellón, Francisco Palmero, ha asegurado hoy que la motivación es un factor que ayuda a crecer y constituye una de las claves fundamentales para que las sigan sintiendo interés por la vida. “Existen casos como los de una pareja, que lleva muchos años juntos y, desgraciadamente, muere uno de ellos. Al poco tiempo fallece el otro cónyuge. Lo que ocurre realmente es que ha perdido la motivación y el interés, porque aquello que le ha hecho ser feliz durante muchos años ha desaparecido y ya no le queda nada para seguir sobreviviendo”.

Palmero ha realizado estas declaraciones durante el transcurso del seminario “Envejecimiento activo y plenitud vital”, que organiza el Centro Olavide en Carmona y en el que ha impartido la conferencia “Motivación y bienestar en las personas mayores”.

El profesor ha asegurado que ser mayor es una de las metas que todos buscamos, pero no simplemente por el hecho de sobrevivir, sino de vivir cada uno de los días de nuestra vida. “Por lo tanto, el bienestar que nos hace sentir vivos está directamente relacionado con la motivación porque cuando una persona tiene metas en la vida parece que sigue sintiéndose bien, precisamente para conseguirlas”.

Al mismo tiempo, ha considerado importante alertar a las personas de mediana edad para que sepan que, cuando sean mayores, se van a encontrar con una serie de dificultades, tanto físicas o psicológicas. Cuando vamos alcanzando una cierta edad, perdemos condiciones, capacidad, reflejos y activación. Pero también existen problemas psicológicos o sociales, ya que mientras seguimos vivos y nos hacemos mayores es probable que veamos cómo fallecen amigos, familiares… y nos vamos quedando solos.

“Una vez hablando con un compañero de California me comentó que ellos estaban preparando un plan que es muy bueno y consiste en que cuando a la persona le quedan tres o cuatro años para jubilarse le decimos que aprenda una actividad. Una actividad que le guste realmente y cuando se jubila, pasa a desarrollarla y sigue disfrutando de la vida. Porque llega el día en que cuando uno se levanta y no tiene que ir a trabajar, no sabe qué hacer. Son muchas las horas que tiene libre y no sabe con qué llenar, por lo que es bueno que tenga actividades y cosas programadas en su agenda”, sostiene Francisco Palmero.

Sin embargo, considera conveniente no llenar la agenda de actividades porque existe el riesgo de estrés en las personas mayores. Por eso, además de motivar para que la gente haga cosas que verdaderamente le gusten, es bueno aconsejar también que tengan autonomía, dominio del ambiente y del tiempo siempre que se pueda.

Asimismo, sostiene que la sociedad es consciente del envejecimiento de la población, ya que en los últimos 100 años se ha triplicado el número de personas mayores de 65 años, algo que tiene importantes consecuencias económicas porque ahora es mucha más la masa poblacional que está viviendo de una pensión y menos las personas activas que tienen que contribuir para que todo siga funcionando. “Se va reduciendo la ratio entre personas activas y personas mayores, que es algo positivo porque aumenta la esperanza de vida, las condiciones de vida son mejores… eso la sociedad lo sabe. Otra cosa es que tengamos los medios y la disponibilidad, para ejecutar planes que permitan un envejecimiento activo”, sostiene.

Por último, ha afirmado que el patrón familiar ha cambiado en España: “Recuerdo que en algunas zonas de España, como Andalucía o Castilla-La Mancha, las familias eran amplias, sólidas, potentes y la filosofía era tener hijos para que cuidaran de sus padres cuando fueran mayores. Pero esa filosofía se ha ido diluyendo y proliferando las residencias para personas mayores porque hay un porcentaje de los hijos que consideran que allí sus padres están mejor atendidos. Pero quiero sensibilizar a la población y decir que hay un porcentaje de personas mayores que están en residencias y en contra de su voluntad, algo que no puede suceder a estas alturas”, concluye.