UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Es más rentable para los pescadores profesionales de pulpos devolverlos al mar cuando son ejemplares juveniles para que completen su desarrollo y volver luego a capturarlos. Así lo demuestra una investigación realizada por la Universidad de Alicante y promovida por pescadores de Santa Pola.

Estas conclusiones se han alcanzado tras el control de pulpos jóvenes marcados y liberados de nuevo al mar, durante un proyecto en el Departamento de Ciencias del Mar de la UA y dirigido por el profesor Just Bayle. Lo patrocinan el armador Pedro Baidal y la Cofradía de Pescadores de Santa Pola.

El estudio ha tenido el objetivo de conocer la tasa de residencia y el rango de movimientos de los pulpos de la zona. Para ello se han marcado individuos con menos de un kilogramo de peso con una pequeña etiqueta identificativa que se engancha al animal, con el fin de comprobar si la medida de liberarlos cuando se pescan con botes es útil para la sostenibilidad de este método de pesca y la población de . Este tipo de pesca con botes -también conocidos como cadufos- no tiene impactos en el hábitat ni en otras especies.

Indica Bayle que los resultados han dado una tasa de recaptura de un 13%, “un éxito si consideramos que en este tipo de estudios con obtener un 3 ó 4% se considera satisfactorio”. De estos individuos recapturados, el 80% lo fueron en la misma área donde se pescaron, es decir, cuando regresan al mar vuelven a instalarse en el mismo sitio; el resto se movieron del orden de 300 a 500 metros desde el punto donde se marcaron, lo que indica que al retornar al agua no se marchan muy lejos.

El tiempo de recaptura osciló entre las 24 horas y las 4 semanas. De estos datos los investigadores deducen una tasa de crecimiento de los ejemplares de casi 300 gramos por semana, por lo que cuando se le vuelve a pescar el cefalópodo ha alcanzado la talla adecuada.

“Estos resultados -indica el investigador- apoyan esta forma de gestionar el recurso porque el negocio es redondo”. Los pequeños pulpos devueltos al mar, donde crecen sin costo para el pescador, permanecen en su ambiente más tiempo para reproducirse y a ser capturados otra vez arrojan un peso que se traduce en precios más altos de venta en lonja.

Una medida de la importancia de esta especie como recurso pesquero es el hecho de que cada una de las cuatro embarcaciones que practican este método en el Puerto de Santa Pola rinde una media semanal de 1.000 kg de captura, con un precio de venta medio de 5,80 euros por kilo, en temporada de pesca desde el 15 de diciembre al 15 de julio.

“De los datos que hemos recopilado se intuye que la época de reproducción del pulpo en esta zona no es de julio a diciembre como cree la Conselleria (por eso veda la pesca con este arte en esta época), sino que probablemente sea antes”, consideran los investigadores, que han constatado la aparición de individuos juveniles, de alrededor de unos 100gramos, desde primeros de junio, que llevan unos 3 o 4 meses de vida en la zona. Los resultados obtenidos han aportado fundamentos claros para iniciar varías vías de estudio sobre esta especie que ya se están empezando a preparar.

Destaca Just Bayle que la captura del pulpo con este arte -los botes- contrasta con la de los arrastreros, que no respetan la talla mínima de un kilogramo, aspecto que, según afirma, se debería tratar con esta flota para convencerlos de que devolver al agua los individuos que no llegan a ese peso les beneficia. Señala asimismo que replicar el estudio de estos animales con marcaciones en barcos de arrastre es otra de las actividades planificadas para un futuro próximo.

Etiquetado con:

Noticia clasificada como: Investigación universitariaUniversidades de la Comunidad Valenciana

Te gustó este artículo? Subscríbete a mi RSS feed