UNIVERSIDAD DE GRANADA

Científicos de la Universidad de Granada comprueban que los sujetos impulsivos tienen una mayor tendencia a padecer craving (ansia irrefrenable de consumir una sustancia adictiva o de experimentar sus efectos intoxicantes)

Investigadores de la Universidad de Granada han confirmado que las personas que tienen una personalidad impulsiva abandonan antes los tratamientos para que el resto, ya que tienen una mayor tendencia a padecer craving (ansia, ganas compulsivas, deseo intenso o compulsión irrefrenable de consumir una sustancia adictiva o de experimentar sus efectos intoxicantes).

De este modo, los investigadores creen que es necesario analizar funciones como la atención, la memoria de trabajo, la memoria episódica, pensamientos repetitivos, toma de decisiones y autocontrol. Y es que el análisis de la impulsividad y de la función cerebral pueden proporcionar evidencias de los mecanismos que subyacen al craving (deseo del consumo de tabaco) y ayudan a mejorar, consecuentemente, los tratamientos destinados a dejar de fumar.

En la actualidad, el craving es uno de los elementos centrales en la mayoría de los modelos teóricos de los trastornos adictivos. Existe bastante consenso en considerar el craving como un componente importante de la dependencia del tabaco, en la abstinencia al mismo y en las recaídas. La autora principal de esta investigación es Francisca López Torrecillas, directora del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada.

Diferencias entre el craving y el síndrome de abstinencia

La investigadora apunta que el craving y el síndrome de abstinencia no es el mismo fenómeno. El craving aparece tras la abstinencia “y puede mantenerse durante un largo periodo de tiempo; mientras que el síndrome de abstinencia tiene una duración más limitada en el tiempo”. De hecho, la investigación señala que el craving varía a lo largo del día, aumentando en las primeras horas de la tarde. Por el contrario, el síndrome de abstinencia tiene un curso temporal bien definido, suele aparecer entre las 24 y 48 horas después haber dejado de fumar y finaliza a las 3 ó 4 semanas.

Además, el síndrome de abstinencia aparece únicamente por la abstinencia al tabaco (dos horas después de fumar un cigarro), mientras que el craving puede ser inducido por estímulos relacionados con el tabaco y por estados emocionales.

Desde una perspectiva psicológica existen dos modelos que tratan de abordar el craving en los fumadores. El primero enfatiza aspectos relacionados con la personalidad (motivación para el tratamiento, expectativas, atribuciones, autoeficacia, autocontrol versus impulsividad y estrategias de afrontamiento). El segundo se centra en el procesamiento de la información, mecanismos atencionales, estilos cognitivos, memoria y toma de decisiones. Los consumidores de tabaco presentan sesgos atencionales a estímulos relacionados con el tabaco y responden con ansiedad, activándose, consecuentemente, las vías mesocorticolómbicas y/o la corteza frontal.

La definición de impulsividad

En el estudio realizado en la UGR se analiza la relación entre la impulsividad y el consumo de tabaco. Definimos la impulsividad como la incapacidad para considerar las consecuencias a largo plazo y la reducción de la sensibilidad para las consecuencias negativas, con reacciones rápidas e imprevistas hacia los estímulos antes de completar el procesamiento de la información. La impulsividad implica la elección entre alternativas de respuesta concurrentemente disponibles, que producen inmediatez pero con un menor reforzamiento, es decir, el fumador elige una opción que produce reforzadores pequeños inmediatos en lugar de los que producen reforzadores grandes pero demorados. Mientras que su inverso es el autocontrol, el cual es definido como la elección de la respuesta que produce una alta ganancia a un largo plazo.

López Torrecillas destaca que el craving esta íntimamente ligado a aspectos relacionados con la impulsividad, como son la intención de fumar y la anticipación del placer de fumar; excesiva atención a estímulos asociados al consumo de tabaco e incapacidad para inhibir dichos procesos atencionales; la tendencia a ignorar las consecuencias negativas a largo plazo del consumo de cigarrillos y la incapacidad de suprimir pensamientos relacionados con el placer de fumar.

En la imagen, la profesora de la UGR Francisca López Torrecillas

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