UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

Fernando Molina, profesor del Departamento de Sistemas Físicos, Químicos y Naturales de la Universidad Pablo de Olavide, destaca la amplia biodiversidad existente en nuestra comunidad

El profesor del Departamento de Sistemas Físicos, Químicos y Naturales de la Universidad Pablo de Olavide Fernando Molina ha asegurado  que Andalucía tiene que basar su desarrollo económico en su , que es único y posee una biodiversidad mayor en comparación con otros países europeos.

Molina ha realizado estas declaraciones durante el transcurso del seminario “Las Reservas de la Biosfera: Instrumentos para la cooperación transfronteriza”, que organiza el y en el que participa como coordinador.Según el profesor, las Reservas de la Biosfera garantizan que el potencial natural que existe en Andalucía persista en el tiempo, algo muy importante puesto que no tenemos grandes industrias, pero sí un patrimonio natural que es único. De hecho, en los últimos años se está dando un giro importante. “Antes, el turismo rural y de interior no existía prácticamente en Andalucía, suponiendo actualmente una importante fuente de ingresos económicos para nuestra comunidad, algo que no va en menosprecio del turismo de sol y playa, que cada vez más está huyendo de las masificaciones y persiguiendo la calidad”.

A su parecer, el aprovechamiento de nuestros recursos naturales, que son únicos en el mundo, también es de vital importancia para lograr una economía sostenible. Por ejemplo, el castañal que hay en el Valle del Genal, situado en la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, de 3.500 hectáreas de castaños, tiene la característica de ser un castaño temprano, en el que el fruto tiene mayor calidad que en otros sitios de Europa y constituye una oferta de calidad de aprovechamiento de un recurso natural que hemos sabido conservar y que en la actualidad es muy competitivo a nivel internacional. Esto nos permite mantener nuestros recursos naturales de manera más eficiente, aunque no sea en grandes cantidades.

Por otro lado, Fernando Molina ha señalado que no es contradictorio que haya ciudades metidas dentro de Reservas de la Biosfera. Por ejemplo, la isla de Menorca, que es entera una Reserva de la Biosfera, o las de Lanzarote o La Palma, donde existen aeropuertos, puertos, ciudades… que viven en equilibrio entre un desarrollo turístico que puede ser sostenible y compatible con la conservación de los recursos.

“La isla de Lanzarote, por ejemplo, cuando se declaró Reserva de la Biosfera, renunció a ese desarrollo que tenía ya aprobado en base a un plan urbanístico agresivo de construcción de muchas miles de plazas hoteleras y turísticas y está buscando un turismo de calidad y sostenible, en el sentido de ofertar la isla de Lanzarote para un futuro mayor. Esta apuesta que ha hecho Lanzarote es de menos ingresos relacionados con el turismo, pero de mayor alcance y de una sostenibilidad mayor para que permita mantener su potencial de recursos naturales”, ha finalizado.

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