UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

José Platero Vela, miembro de la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (AESLEME), quedó en silla de ruedas a los 28 años tras sufrir un grave accidente de coche

“Tenía 28 años cuando sufrí un grave accidente de tráfico. En aquel momento, nos encontrábamos cinco personas en el coche y yo iba detrás de pasajero. Nos salimos de la vía por exceso de velocidad y por ingesta de alcohol del conductor. Como consecuencia de ello, me fracturé una vértebra que comprimió la médula espinal y ése es el origen de por qué me encuentro así, en silla de ruedas. En aquel momento no llevaba puesto el cinturón de seguridad. El resto de personas sólo sufrieron heridas menores”. Es el testimonio de José Platero Vela, miembro de la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (AESLEME), quien ha participado en una charla sobre atención a las víctimas del tráfico durante el transcurso del seminario “Cuestiones jurídicas y prácticas de Seguridad Vial”, que organiza el .

Platero Vela ha asegurado que las imprudencias causan más del 90 por ciento de los , como fue su caso. El exceso de alcohol y de velocidad fueron determinantes, así como no llevar puesto el cinturón de seguridad. “El accidente marcó un ante y un después en mi vida. Todo se me desmoronó, tuve una crisis personal muy grande y no supe cómo administrarla. Poco a poco he ido buscando herramientas para superarlo, lograr una autonomía personal y volver a trabajar”, ha declarado.

La Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal es una entidad privada de ámbito nacional sin ánimo de lucro y declarada de utilidad pública dedicada a la prevención de accidentes que provocan lesiones medulares y cerebrales, la mayoría irreversibles, como es el caso de las paraplejías, tetraplejías o traumatismos craneoencefálicos. Según datos aportados por AESLEME, los médicos especialistas estiman que en España alrededor de 10 personas al día son susceptibles de tener una lesión medular o cerebral, siendo los accidentes de tráfico y las caídas las causas más frecuentes.

Cuando ocurrió el accidente, trabajaba en un instituto como orientador. Actualmente, lleva 11 años dedicándose a la prevención de accidentes de tráfico a través de la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal, impartiendo charlas en institutos, centros de formación profesional y en la Universidad. Actualmente, se encuentro muy bien y está plenamente reinsertado en la sociedad.

“Viví un auténtico duelo porque pasé de tener una excelente salud física a no poder caminar. Además, en la vida cotidiana me encuentro muchas dificultades, desde subirme en un coche hasta encontrar barreras arquitectónicas por todas partes, aunque es cierto que en los últimos años cada vez se están eliminando más barreras. Si no hay eliminación, no hay reinserción social y mucho menos autonomía personal”, puntualiza José.

Por otro lado, ha asegurado que cuando una persona coge un volante, no es consciente de lo que tiene entre las manos: “No somos conscientes de que un vehículo puede llegar a matarnos o dejarnos con heridas y secuelas para toda nuestra vida. Concretamente, a edades jóvenes no existe conciencia de la muerte o de la fragilidad del cuerpo. Para evitarlos, sólo existe una fórmula que es prevención, prevención y prevención. La mayoría de los accidentes se pueden prevenir”, puntualiza.