UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

La médico forense Inmaculada Rodríguez ha asegurado que el 62,9 por ciento de los conductores de vehículos en España son bebedores habituales

La médico forense Inmaculada Rodríguez ha asegurado que más del 50 por ciento de las personas fallecidas en presentaba en su organismo. Además, ha afirmado que el 62,9 por ciento de los conductores de vehículos en España son bebedores habituales, consumiendo bebidas alcohólicas al menos una vez por semana.

Rodríguez ha realizado estas declaraciones durante el transcurso del seminario “Cuestiones jurídicas y prácticas de ”, que organiza el y en el que ha impartido la conferencia “Conducción bajo efectos de alcohol y drogas. Aspectos médicos y psicológicos”, junto al psicólogo José Manuel Rodríguez.

Según ha explicado, el alcohol y las drogas actúan como elementos tóxicos en nuestro organismo, alterando elementos y mecanismos bioquímicos esenciales de nuestra vida. El consumo de medicamentos admitidos, como los antidepresivos, antihistamínicos, antipsicóticos o ansiolíticos también alteran el correcto funcionamiento mental. Por lo tanto, el alcohol, las drogas y determinados fármacos juegan un papel clave en los accidentes de tráfico.

“La ingesta de entre 1,2 y 1,5 gramos de alcohol por kilogramo de peso produce embriaguez en las tres cuartas partes de las personas, provocando alteraciones de la conducta a partir de los 0,75 gramos. El consumo de entre 5 y 6 gramos de alcohol por kilogramo, puede tener consecuencias mortales”, ha declarado Inmaculada Rodríguez.

Todo el alcohol ingerido pasa a la sangre entre 30 y 60 minutos después de ser consumido, aunque a veces este paso se puede retrasar hasta dos horas: “Con el estómago vacío, la velocidad de absorción de alcohol es mayor. Por otro lado, se absorberá más rápidamente una misma cantidad de alcohol tomada de una sola vez que si es ingerida en varias tomas separadas por el tiempo. Y un faso mito: El nivel de alcoholemia no disminuye por hacer ejercicio”, ha puntualizado.

Las consecuencias del consumo de alcohol sobre la persona ante el volante son diversas. Entre ellos, el aumento del tiempo de reacción ante cualquier circunstancia adversa, produce efectos en la coordinación bimanual (coger el volante y meter las marchas), somnolencia, menos capacidad para mantener la atención, alteraciones en la capacidad para juzgar el entorno que le rodea y provoca importantes efectos sobre la visión, reduciendo el campo visual.

Asimismo, la médico forense ha informado de que conducir bajo los efectos del alcohol causa entre el 30 y el 50 por ciento de los accidentes mortales. Y es que el alcohol produce un efecto de sobrevaloración de la persona, pensando que va a poder con todo, además de propiciar conductas bruscas o violentas a la hora de conducir. “El alcohol funciona como un relajante del sistema nervioso. Cuando empieza a hacer efecto en el organismo, produce una sensación de euforia, por lo que la persona piensa que controla, cuando en realidad su estado físico está alterado. En esta fase, se produce un aumento en gran medida de los accidentes de tráfico, pues el conductor no es consciente de su estado”, ha finalizado.