UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

El nuevo método de corrige sin dejar alteraciones secundarias las células madre de un paciente humano, acercando más las terapias celulares personalizadas a la clínica

Por primera vez, los científicos han corregido, sin producir alteraciones secundarias, una mutación genética humana en células madre de un paciente. El resultado, que aparece publicado en la ” el 12 de octubre, da un paso más allá en el desarrollo de terapias personalizadas.

El equipo de científicos, en el que han participado miembros del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (instituto mixto Universidad de Cantabria-CSIC) liderados por investigadores del Wellcome Trust Sanger Institute y la Universidad de Cambridge, ha utilizado como diana una mutación genética causante de la y del enfisema pulmonar. Empleando las más modernas tecnologías, han sido capaces de corregir la secuencia genómica del paciente, sin producir ninguna alteración secundaria, y demostrado que el gen corregido funcionaba normalmente.

Los investigadores usaron células madre inducidas humanas (hIPSCs) para su investigación ya que, una vez reprogramadas en la placa Petri, estás células pueden convertirse en una gran variedad de tejidos. Si las células madre provenientes de un paciente con un defecto genético pueden ser corregidas, los científicos creen que una vez reintroducidas en el paciente estas células pueden tratar los efectos de la mutación que causa la enfermedad. Para conseguir este objetivo, se necesitan nuevos métodos para reparar el gen sin producir alteraciones adicionales.

Para esta investigación, el equipo se centró en la deficiencia causada por una mutación en la alfa-1-antitripsina, un gen que es activo en el hígado, donde es responsable de generar una proteína que protege frente a una inflamación excesiva. Las personas con una alfa-1-antitripsina mutante no pueden expulsar correctamente la proteína fuera del hígado, donde se queda atrapada generando a la larga cirrosis hepática y enfisema pulmonar. Esta es la enfermedad congénita más común del hígado y del riñón, afectando a una de cada 2.000 personas del norte de Europa.

Basándose en trabajos previos en Cambridge que mostraban que era posible transformar células de piel en células hepáticas mediante la reprogramación de células madre, el grupo de investigación corrigió con éxito y de manera perfecta el gen de la alfa-1-antitripsina en una línea celular establecida conteniendo la mutación. Usando “tijeras moleculares” para cortar el genoma en el sitio preciso, insertaron posteriormente una versión correcta del gen usando una transportador de DNA denominado piggyBac. Las secuencias de este transportador fueron finalmente eliminadas de las células, permitiéndolas convertirse en células hepáticas sin ningún tipo de daño genético en el sitio de la corrección.

Los científicos luego han demostrado que la copia correcta del gen se activaba de forma correcta en las nuevas células hepáticas generadas, evidenciando la presencia de proteína alfa-1-antitripsina normal tanto en el tubo de ensayo como en experimentos con ratones.

“Hemos desarrollado nuevos sistemas para actuar sobre genes específicos, y hemos integrado todos los componentes para corregir de manera eficiente los defectos en las células de los pacientes”, declara Allan Bradley, director emérito del Wellcome Trust Sanger Institute. “Nuestros sistemas no dejan ninguna huella de la manipulación genética, a excepción del gen corregido. Estamos en un estadio temprano de desarrollo pero si esta tecnología puede trasladarse a la clínica, ofrecerá grandes beneficios a los pacientes”.

“Este estudio representa el primer paso hacia la terapia celular personalizada para las enfermedades genéticas del hígado”, explica el doctor Ludovic Vallier, miembro senior del Medical Research Council e investigador principal en MRC Centre for Stem Cell Biology and Regenerative Medicine y en el departamento de cirugía de la Universidad de Cambridge; quien estudia la biología de las células madre humanas pluripotenciales. “Todavía tenemos grandes obstáculos que solucionar antes de que pueda existir una aplicación clínica, pero ahora tenemos las herramientas necesarias para seguir avanzando para conseguir ese objetivo”, afirma.

En su análisis de las células madre, el grupo de científicos mostró que el genoma de las células madre contiene frecuentemente mutaciones, por causas aún desconocidas. Sin embargo, los investigadores fueron capaces de usar las últimas tecnologías de secuenciación para encontrar células con un número mínimo de mutaciones, cuyas consecuencias genéticas fueron cuidadosamente examinadas. Estos científicos han dejado claro que es necesaria una selección cuidadosa de las células madre generadas para poder usar esta tecnología de manera segura para el paciente.

En los pasos finales del proyecto, los investigadores extrajeron células directamente de un paciente con deficiencia en alfa-1-antitripsina y corrigieron la mutación exactamente de la misma manera a como lo habían hecho con la línea celular. Las células reparadas producían posteriormente proteína alfa-1-antitripsina normal.

“Ya que no hay actualmente ninguna cura para esta enfermedad salvo el trasplante de hígado, y dada las dificultades por las que pasa el plan nacional británico de trasplante de hígado, como resultado del gran incremento de la frecuencia de enfermedades hepáticas, se están buscando urgentemente terapias alternativas”, declara David Lomas, profesor de Biología Respiratoria de la Universidad de Cambridge y médico consejero en los hospitales de Addenbrooke’s y Papworth. Lomas, quien ha estado trabajado durante 20 años en el mecanismo de la deficiencia en alfa-1-antitripsina y trata pacientes con esta condición, afirma que esta investigación “es un paso crítico para el desarrollo de tratamientos para estos pacientes. Es una serie de resultados brillantes, fundados en una fuerte investigación y en la generosa participación de nuestros pacientes. Uno de los siguientes pasos será explorar el uso de esta técnica en estudios clínicos”.