UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

Itxaro Perez, de la UPV/EHU, trabaja en la detección de los indicios de la enfermedad en el plasma sanguíneo; si se consiguiera, facilitaría el diagnóstico

Itxaro Perez, bioquímica de la UPV/EHU, ha realizado aportaciones que, a largo plazo, podrían posibilitar el diagnóstico precoz del cáncer de intestino grueso. Concretamente, se ha centrado en unas enzimas denominadas peptidasas y en su actividad (ritmo de trabajo): ha estudiado como cambia esta, mediante la comparación de tejidos que se encuentran en diferentes fases de la enfermedad. Si dichos cambios fueran interpretados correctamente, en un futuro podrían ser útiles de cara a saber cómo detectar de manera precoz este tipo de cáncer. La línea de investigación no ha hecho más que empezar, pero podría aportar muchas claves. La investigadora ha defendido estos primeros resultados en una tesis, titulada Peptidasen aktibitatearen aldaketak heste lodiko neoplasietan (Cambios de actividad de las peptidasas en las neoplasias del intestino grueso).

“El cáncer de intestino grueso no presenta síntoma alguno, hasta que se encuentra en un estado bastante avanzado”, explica Perez. Por lo tanto, el reto de los investigadores en esta disciplina es conseguir un diagnóstico precoz. Afortunadamente, esta enfermedad en concreto goza de unas características apropiadas para la investigación y las comparativas: “Tiene una fase intermedia denominada adenoma. Se puede considerar un cáncer, ya que se da un crecimiento incontrolado de células; pero es benigno. El hecho de disponer de esta fase intermedia es muy bueno para la comparativa: podemos extraer tejido sano primero, del adenoma a continuación, y del mismo cáncer después. En cambio, en el caso de otras enfermedades, el cáncer pasa a ser maligno directamente, y solo puede compararse con tejido sano”. De esta manera, ha tenido la oportunidad de observar la evolución de la actividad de las peptidasas, al extraer tres tipos de muestras del intestino grueso (del colon) de cada paciente: concretamente, de un tejido sano, de un adenoma, y de un tumor maligno ya desarrollado.

Muestras de sangre, su mayor aportación

Además de las muestras intestinales, Perez también ha analizado el plasma, comparando muestras sanguíneas de pacientes que padecen dicho cáncer con las de personas sanas. De hecho, esta es la principal aportación de la tesis: el hecho de haber dado pasos para poder identificar indicios de la enfermedad en la misma sangre. “Obtener plasma del paciente resulta sencillo. Si ayudara a realizar un diagnóstico precoz, sería un método muy valioso para su aplicación clínica”, explica.

El plasma ya ha sido utilizado con el mismo propósito en otros tipos de cáncer. En efecto, Perez ha investigado durante mucho tiempo el cáncer renal (junto a sus compañeros del Departamento de Fisiología de la UPV/EHU), y este ha sido uno de los métodos que han aplicado. Pero en el cáncer de intestino grueso, las peptidasas se han estudiado poco hasta la fecha, y se han encontrado grandes diferencias: “En los riñones observamos que la actividad cambia en muchas de las peptidasas, pero en el intestino grueso no ocurre tal cosa. Algunas cambian y otras no. Esto nos era desconocido”.

Por lo tanto, el análisis mediante plasma de las peptidasas con tendencia a tener cambios de actividad puede convertirse, a largo plazo, en una herramienta útil para el diagnóstico del cáncer de intestino grueso. Pero no solo eso: estos cambios también ocurren de manera diferente en función de la fase o condición en la que se encuentra el cáncer. Esto significa que dicho análisis puede servir también para el pronóstico.

Aunque los resultados obtenidos arrojan algo de luz, ahora deben hacerse investigaciones más exhaustivas para determinar la relevancia que tienen las peptidasas en la formación, evolución y causas de este tipo de cáncer. Por ejemplo, las conclusiones se deben verificar por otros medios, se deben estudiar otras características de dichas enzimas aparte de su actividad… En relación a esto, Perez y sus compañeros van a dar otro paso a partir del año que viene: “Las muestras que hemos estudiado son de 2007. Como han transcurrido cinco años, nuestra próxima investigación se centrará en la supervivencia de estos pacientes (entre otras cosas, cuántos de ellos siguen vivos). Queremos ver qué ocurre; y, sobre todo, cuál es el pronóstico”.

Sobre la autora

Itxaro Perez Urzelai (Beasain, 1981) es licenciada en Ciencias Bioquímicas. Ha redactado su tesis bajo la dirección de Gorka Larrinaga Enbeita (profesor agregado de la Escuela Universitaria de Enfermería de la UPV/EHU en Leioa) y Begoña Sanz Echevarría (profesora adjunta de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU). Precisamente, la ha defendido en el Departamento de Fisiología de la misma Facultad de Medicina y Odontología. Es ahí donde ha llevado a cabo su investigación, y también ha trabajado en colaboración con el Hospital de Cruces y el Instituto de Investigaciones Químicas de Sevilla (CSIC). En la actualidad, Perez es profesora laboral interina en la Escuela Universitaria de Enfermería de Leioa.