UNIVERSIDAD DE ALICANTE

La Naturaleza guarda parte de su memoria en la Universidad de Alicante. En las instalaciones de su campus el de la UA conserva una colección creciente, que se acerca ya a las 60.000 muestras de plantas desecadas, a disposición tanto de los conocimientos científicos de hoy como los que el imparable avance de la ciencia pueda extraer el día de mañana. Sesenta y dos de estas muestras son de referencia mundial: constituyen “tipos”. Cualquier otro ejemplar de esa misma especie tendrá como referencia estrictamente válida para su identificación el que se conserva en la Universidad de Alicante.

El Herbario reúne tanto la prástica de hace siglos de conservar los ejemplares desecados entre papel como actuales técnicas de municipal e identificación genética. Fue creado en 1990 y forma parte del Departamento de Ciencias Ambientales y está adscrito al . Lo dirige el catedrático de Manuel Benito Crespo. “Es como una biblioteca, pero en vez de documentos contiene seres vivos que han sido desecados y prensados -dice-. Para un botánico hace la misma función que un archivo para otro tipo de investigadores”.

Los herbarios constituyen el arma de trabajo habitual para comparar plantas vivas con restos de ellas conservados como referencia. Permiten, por ejemplo, establecer áreas de distribución o características propias según su ubicación geográfica. “Nuestro herbario es joven, tiene sólo 21 años, pero los hay que datan de hace varios siglos. También es modesto en cuanto a fondos, poque hay alguno que guarda hasta 7 millones de pliegos”. Los pliegos son las hojas dobladas de papel (por lo general de tamaño A3) donde se conservan los ejemplares desecados.

El herbario de la UA tiene 62 pliegos tipo ente sus muestras con especies no sólo del ámbito mediterráneo, sino de los los continentes a excepción de la Antártida. El “tipo” es como en términos botánicos se conoce a los ejemplares de especies descritas por primera vez, como una planta de Santa Pola de la que aún no se han identificado nuevos ejemplares aunque probablemente existirán más. Cuando ocurra, para terner la certeza científica de que una planta es la que se supone que es habrá que compararla con el tipo. “Hay plantas que sólos se conocen por un único pliego, el original existente de ellas, obtenidas tras una expedición y que no se han vuelto a encontrar o a identificar”, señala Benito Crespo. “Las plantas con las que trabajó Linneo [el creador de la clasificación moderna de los seres vivos] pueden ser hoy muy conocidas, pero los tipo que haya entre ellas lo siguen siendo siglos depués y lo seguirán siendo siempre”.

Los avances genéticos son la gran oportunidad de oro para que los herbarios demuestren su valor. Con técnicas modernas se pueden recuperar especies, haciendo que sus semillas adecuadamente conservadas germinen en cultivos in vitro. “Un herbario no es un juego de botánicos – indica- Permite estudiar la evolución de la especie con el tiempo, cómo le afecta el cambio climático o como se modifica según la distribución geográfica de sus hábitats. Antiguamente nadie hubiera podido sospechar que aparecerían las actuales técnicas genéticas y de biología molecular y lo que podemos llegar hoy a saber acerca de una especie a partir de restos desecados. ¿Qué se sabía hace cien años del ADN? ¿Que avances habrá dentro de otros cien que ahora ni podemos imaginar? Nosotros también ignoramos el provecho que la ciencia podrá obtener en el futuro de los fondos de un herbario”.

Las instalaciones del herbario, aparte de los anaqueles en una sala acondicionada donde se guardan los pliegos, tiene dos partes, denominadas la “limpia” y la “sucia”. En esta última se procesan los ejemplares cuando se traen del campo. El instrumental y el material parece sacado de un laboratorio decimonónico. Prensas de tornillo de hierro y madera para prensar las muestras. Y papel de periódico, toda una tradición. Este tipo de papel, por su alta porosidad, cumple perfectamente su cometido para la inicial desecación del ejemplar, con lo cual se reduce el riesgo de que sea contaminado por hongos, que luego se completa con la congelación, sustituyendo a prácticas antiguas, como las que utilizaban tóxicas sales de mercurio.

A veces el prensado provisional se practica durante un viaje o en el propio campo, para lo cual el botánico usa prensas improvisadas, por ejemplo, una pata de un mueble pesado o una maleta. Este proceso es necesario hacerlo con prontitud pero también delicadeza para preservar pequeños detalles morfológico de la planta, por ejemplo, su tallo tal vez tenga diminuta pilosidad. Luego, ya en la zona “limpia” se somete a otro proceso de prensado y se la coloca entre papeles en blanco de calidad, lo que será el pliego donde se conserven, acompañados de una etiqueta que incluye los datos de la planta, como dónde y cuando se ha recogido y las características del suelo donde crecía. La zona “limpia” abarca las instalaciones donde los restos de la planta deben estar ya a resguardo de insectos u otros agentes que los puedan destruir. Forma parte de esta zona la sala dedicada a la biología molecular, con sus modernos instrumentos. Por fin, los ejemplares se guardan definitivamente en un armario climatizado, semihermético y compacto, a disposición de futuros estudios.

La informática e Internet se han convertido en un valioso asistente para el botánico, dado que facilitan no sólo intercambiar datos con otros científicos o poner información sobre al alcance del aficionado, sino que permiten conservar con fidelidad la imagen de la planta con detalles para su identificación como el color de sus flores, algo que sólo se lograba antiguamente con laboriosos dibujos y habilidad artística.

El Herbario de la UA (denominado en su versión virtual ABH) se creó en 1990. Años después se incluyó en el Index herbariorum y, un poco más tarde, se integró en la Asociación de Herbarios Ibero-Macaronésicos), que abarca España y Portugal, incluidas sus islas. Cuenta con algunas colecciones históricas, como la legada por Abelardo Riguyal. Tiene también una colección didáctica, constituida por mas de un millar de muestras en pliegos plastificados, destinadas a la formación de alumnos.

http://www.herbariovirtual.ua.es/