UNIVERSIDAD CEU CARDENAL HERRERA

El ex Jefe de la Sección Española de la Secretaría de Estado del Vaticano, inaugura el ciclo ‘Dies Academicus’ en la Universidad CEU Cardenal Herrera

Tras 20 años de labor diplomática en las nunciaturas de Costa Rica, Marruecos y Mozambique, Monseñor Juan define la diplomacia como “una manera de ejercer la caridad”

El obispo de Ibiza, el valenciano monseñor Vicente Juan Segura, ex Jefe de la Sección Española de la Secretaría de Estado del Vaticano, ha participado hoy en la primera sesión del ciclo de conferencias ‘Dies Academicus’, en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Durante su conferencia, titulada “La diplomacia de la Santa Sede: tareas y retos”, Monseñor Juan ha señalado que, si para algunos la diplomacia es “el arte de la esperanza”, para la Iglesia es “una manera de ejercer la caridad”, que le permite “proclamar su juicio sobre los derechos de las personas y defender su dignidad, su dimensión espiritual y el orden moral natural”.

Si en los papados de Pío XII o Pablo VI la defensa de la paz o la ayuda a los países pobres fueron las directrices de la diplomacia eclesiástica, en el caso de el objetivo diplomático actual es “la defensa y promoción de la dignidad humana desde la visión integral del hombre”, según Monseñor Juan. “La totalidad del hombre es el motor de la diplomacia eclesiástica, y en especial, la defensa de sus derechos fundamentales y el derecho a la vida como primero de ellos”.

Reconocimiento internacional

Para Monseñor Juan, desde el punto de vista diplomático, la relevancia y la autoridad moral del Papa no es comparable con ninguna otra a nivel internacional, dado que es la “única autoridad religiosa que ejerce una influencia de primer orden en el ámbito socio político”. No en vano, la Santa Sede es el organismo internacional con más representaciones diplomáticas: en total 181 países, el último de ellos, Malasia, incorporado hace un par de meses.

Tras revisar los fundamentos jurídicos que hacen de la Santa Sede un sujeto de derecho internacional, Monseñor Juan se ha referido a las “campañas de organizaciones laicistas y ONG’s radicales que han tratado de acallar la voz de la Iglesia en los organismos internacionales”. A su juicio, estas campañas no han hecho sino “consolidar el respaldo internacional a la Iglesia” y su estatus en la praxis internacional. Así, por ejemplo, desde la Convención de Viena en 1962, el Nuncio es tradicionalmente el decano del cuerpo diplomático en cada país, lo que para Monseñor Juan constituye un “reconocimiento a la importancia de la diplomacia de la Santa Sede y su labor de promoción y coordinación de los representantes diplomáticos”, sin buscar beneficios territoriales, geopolíticos o económicos particulares para su propio Estado.

Otro rasgo específico de la diplomacia de la Santa Sede es que nunca rompe relaciones a iniciativa propia: “La nunciatura representa la voluntad de la Santa Sede de estar presente en un país”, con la doble finalidad de apoyar a la Iglesia local y representar al Romano Pontífice ante ella y ante las autoridades civiles. Según Monseñor Juan, el papel de los sacerdotes españoles en esta labor seguirá siendo relevante en el futuro: seis de los treinta alumnos que actualmente se forman en la Academia Diplomática de la Santa Sede son españoles.

, en la CEU-UCH

El ciclo de conferencias ‘Dies Academicus’, que dirige el capellán mayor de la Universidad CEU Cardenal Herrera, José Francisco Castelló, se celebra una vez al mes “como espacio para la escucha y el diálogo entre docentes universitarios de las distintas disciplinas con el objeto de armonizar fe, razón y vida, en una búsqueda constante de la verdad, la belleza y el bien”. En la próxima sesión, prevista para el 15 de noviembre, se presentará el libro Introducción al protocolo eclesiástico, obra del capellán mayor, con la presencia del arzobispo de Zaragoza, monseñor Manuel Ureña.