UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

· Investigadores de la UPM elaboran este diccionario que traduce más de 700 términos informáticos a la lengua de signos española.

· Dirigido especialmente a los estudiantes de ingeniería, mejorará las condiciones de estudio de los universitarios que tienen esta discapacidad.

“Programa”, “portal”, “navegador”, “web” o “protocolo” son algunos de los más de 700 términos informáticos que recoge el diccionario en lengua de signos. José Gabriel Zato, director del Departamento de Sistemas Inteligentes Aplicados de la Universidad Politécnica de Madrid, dirige al equipo de investigadores que ha diseñado este diccionario técnico, una herramienta de ayuda para la inclusión de las personas sordas y sordo-ciegas.

Se trata de una iniciativa completamente “novedosa” en España, afirmó José Gabriel Zato en el acto de presentación, celebrado en el Paraninfo de la UPM. Estuvo acompañado por Javier Uceda, rector de la Universidad madrileña, y Manuel Beltrán, viceconsejero de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.

El diccionario, que también se encuentra disponible en formato electrónico, pretende mejorar las condiciones de estudio de las personas signantes (sordas y sordo-ciegas), cuyo acceso a la Universidad es muy escaso. “Constituye un paso adelante para conseguir que los estudiantes con esta discapacidad participen de forma directa en la ciencia y la tecnología, indicó Javier Uceda, rector de la UPM. Para Manuel Beltrán, la iniciativa es un “ejemplo de los grandes avances que se están implantando en la sociedad para alcanzar la igualdad plena y real de las personas con discapacidad”.

Nueva herramienta de inclusión social

Las personas signantes o sordo-signantes se distinguen, entre otras cosas, por el uso de la lengua de signos. Las personas sordas, aclara Zato, pueden ser oralistas, es decir, que leen los labios; signantes, que utilizan la lengua de signos, o personas con algún tipo de implante, generalmente el coclear. Incluso, explica Zato, “hay algunas personas signantes que no son sordas, pero que han aprendido la lengua de signos para comunicarse con ellos”.

Hasta el momento, ningún estudiante sordo signante ha conseguido graduarse en las titulaciones de ingeniería de la UPM, explica Zato. El principal obstáculo que encuentran es la ausencia de bilingüismo ya que, aunque las universidades proporcionan intérpretes, éstos no son especialistas en conceptos técnicos. El resultado es un “escasísimo” número de estudiantes que permanecen más de uno o dos años en este tipo de titulaciones, afirma.

El propósito del diccionario es describir de forma correcta los términos técnicos que, con frecuencia, no son incluidos en el lenguaje ordinario o son incluidos de forma errónea o imprecisa. En Ingeniería Informática hay conceptos como “herencia”, “árbol”, “clase”, “instancia”, “suceso”, “samba” o “semáforo”, cuya interpretación para las personas ajenas a la ingeniería tiene un significado obvio, que no es precisamente el adecuado, indica el profesor de la UPM.

En este contexto, el trabajo propuesto es un “intento de aproximación” a la cultura de aquellas personas que utilizan la lengua de signos, uniendo el “rigor” de los conceptos científicos con la semántica y la sintaxis propia de esta lengua.

Accesibilidad completa

Un grupo multidisciplinar, formado por psicólogos, informáticos, lingüistas y otros especialistas, ha desarrollado este trabajo durante varios años. Además, han contado con la colaboración de dos estudiantes signantes. Para los investigadores, “lo más importante del proyecto es crear sistemas parecidos a los vasos comunicantes que permitan el establecimiento de niveles de comunicación natural”.

Precisamente, en el proceso de normalización lingüística iniciado a través del reconocimiento de las lenguas de signos españolas, se hace cada vez más necesario tener sistemas de comunicación que permitan establecer ciertos matices que son apropiados, subrayan los investigadores. Se refieren, por ejemplo, a la posibilidad de distinguir entre la palabra española “seguridad” y las inglesas “safety” y “security”, o la española “capacidad” y las inglesas “capacity” y “capability”, de modo que los matices lleguen a aspectos que, en el lenguaje diario puede que carezcan de importancia, pero no así en los contextos científico y tecnológico.

De cara al futuro, explican, “intentaremos involucrar a asociaciones y autoridades para que haya un número significativo de sordos signantes que puedan acceder a los estudios de ingeniería, una vez eliminadas las barreras de acceso mediante su inclusión en grupos de estudio y de trabajo real”.

Aunque pudiera afirmarse que la comunicación nunca estuvo tan bien asistida desde el punto de vista tecnológico, lo cierto es que al tiempo se han creado nuevas brechas de comunicación en colectivos en los que no es tan sencillo el acceso a esas tecnologías, con lo que han aumentado tanto el número de desafíos que se presentan en el ámbito de la comunicación entre seres humanos, como las oportunidades, subrayan. El establecimiento de sistemas de comunicación tan naturales como aquellos en los que los contertulios pueden usar indistintamente dos lenguas habladas, deberían ser el modelo a seguir para la comunicación entre hablantes y signantes.

En este marco, herramientas como el Diccionario Informático son una ayuda para alcanzar la accesibilidad completa y permitir el encuentro entre dos culturas y dos lenguas: la lengua española y la lengua de signos española.