El Museo Internacional del Estudiante (www.museodelestudiante.com) supera ya la cifra de 10.000 seguidores en Facebook y, según los datos estadísticos que ofrece la prestigiosa plataforma SOCIAL BAKERS, ocupa el 10º lugar en España, y el 1º en Castilla y León, dentro de la lista de museos y galerías de arte con más seguimiento en esta red social.

El museo virtual salmantino, creado y mantenido por Roberto Martínez del Río, ha conseguido abrirse un hueco en el panorama museístico internacional. Conferencias en ocho países, exposiciones temporales, publicaciones propias o colaboraciones en libros, tesis doctorales, documentales, son algunas de las actividades que permiten desarrollar sus amplías colecciones. A pesar de la escasez de recursos y de que aún no dispone de una sede física, forma parte, desde el año 2010, del directorio de proyectos de digitalización “Hispana” que fomenta el Ministerio de Cultura.

El secreto de su éxito radica en ser una iniciativa única en el mundo y su afán por recuperar páginas olvidadas de la vida estudiantil. A través de la página www.facebook.com/museodelestudiante, es posible conocer semanalmente una pieza de las más de 2.500 que forman la colección, acompañada de una historia que trata de despertar la curiosidad de los seguidores. En general se trata de hechos poco conocidos como que el Día Internacional del Estudiante rememora la ejecución en Praga de nueve estudiantes por los nazis y el envío de mil doscientos a los campos de concentración; que la voz bachiller procede del latín “baccalaureus” debido a que, antiguamente, a los estudiantes que recibían los grados se les imponía una corona confeccionada con ramas de laurel y adornada con bacas; que la matraca era la burla de palabra que se hacía a los nuevos en la Salamanca del siglo XV o que un siglo más tarde cursaban en su Universidad unos escolares forasteros pobres a los que llamaban estudiantes del calceo ferrato; que el deporte del rugby surgió a partir de una trastada protagonizada por un estudiante que tomó el balón con las manos en un partido de fútbol; que los estudiantes alemanes participan en numerosos duelos de espada y que lucían con honor las cicatrices que dejaban estas disputas en sus rostros; que las antiguas Universidades disponían de cárceles donde poder recluir a los estudiantes; o que Martina Castells y Ballespí fue la primera doctora en Medicina y Cirugía por la Universidad Central.

Aquellos que quieran adentrarse aún más en el desconocido mundo de la vida estudiantil, tienen una cita semanal con la historia en esta página de Facebook, donde ya se acumulan 75 narraciones como las que acabamos de reseñar.