UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALENCIA

Es un edificio sostenible hecho con termoarcilla, policarbonato y vidrio

La nueva sede de la Universidad Católica de Valencia que ha bendecido el arzobispo de Valencia, , en , se encuentra ubicada en la calle Virgen de la Soledad sin número, en un edificio “vanguardista, sostenible y accesible”, según fuentes de la UCV que han destacado que el campus “aprovecha el agua de lluvia y los rayos de sol para ahorrar en calefacción”. Para la construcción de la obra se han utilizado materiales como el vidrio, el cobre, la termoarcilla y el policarbonato, entre otros.

El edificio supera los 10.000 metros cuadros de superficie distribuidos en sótano, planta baja y cinco alturas. Asimismo, dispone de una parcela a su alrededor de 5.880 metros.

La sede de cuenta con 20 aulas en las que estudian, actualmente, y desde el pasado mes de octubre, cerca de 65 alumnos por clase, así como 3 aulas-laboratorios y 4 de informática. Además, el complejo dispone de más de 700 metros cuadrados para 27 despachos de profesores, salas y oficinas, y de una “amplia biblioteca”, han añadido.

Dado que en este campus el Grado preferente es la titulación en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, el edificio cuenta con un pabellón deportivo cubierto de 1.200 metros cuadrados, tres gimnasios y un rocódromo.

Hasta la finalización de las obras el pasado mes de octubre, los estudios se ofrecieron en la sede de San Juan Bautista en Valencia de la UCV.

Entre otros beneficios, el edificio permitirá la recogida de agua de lluvia para después ser reutilizada en el sistema de riego del campus. Además, la fachada oeste, “donde el sol siempre está presente, aprovecha su calidez para gastar lo menos posible en calefacción pero también en iluminación artificial”, han añadido.

La accesibilidad “también es un aspecto que se ha tenido muy en cuenta”. En este sentido, el campus tiene diversas entradas todas ellas accesibles para personas con movilidad reducida.

Entre los materiales empleados destaca el uso de piezas de termoarcilla vista en aulas, así como el revestimiento de policarbonato, que transmite la luz solar hasta el interior de los despachos, “iluminándolos a través de todas sus paredes”.

De otro lado, los desniveles del terreno han servido, igualmente, de inspiración al arquitecto, Quino Bono, para “crear una de las características más singulares del edificio en el que se dan multiplicidad de escaleras y pasarelas, que ponen en movimiento a los usuarios dentro del espacio”.

El arquitecto ha subrayado que el acceso, en diagonal, “produce intencionadamente el recorrido ritual del edificio y realiza el movimiento deseado”. El espacio se convierte en “dinámico, el techo insinúa el movimiento con sus pliegues y vuelos”.